18 de marzo de 2026

Tras la renuncia del jefe de la lucha antiterrorista

Las grietas que se abren en el trumpismo por la guerra de Irán


La de Joe Kent fue la primera renuncia pública de un miembro de la Administración por su desacuerdo con el presidente en el ataque a Irán. Hasta ahora, las críticas contra el mandatario solo habían salido del Congreso.

Antonio Crespi Ferrer

La guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán ha trasladado las escisiones del trumpismo hasta un espacio donde aún no se habían cristalizado: la Casa Blanca. El jefe del centro nacional de la lucha contra el terrorismo, Joe Kent, ha anunciado su dimisión este martes debido al conflicto. Se trata de la primera baja pública dentro de la Administración por el desacuerdo con Donald Trump por su campaña militar en Oriente Medio. Hasta el momento, las pocas voces críticas que se habían alzado contra el presidente -en cualquier materia- provenían del Congreso. La renuncia de Kent amplía las grietas que ya hace tiempo carcomen el movimiento.

En una carta pública dirigida a Trump, Kent dice que debe renunciar porque no puede “mantener la conciencia tranquila” mientras trabaje para el Gobierno que ha llevado el país a una nueva campaña militar exterior. El oficial le afea a Trump incumplir con su promesa del "America First“. “Irán no suponía ninguna amenaza inminente a nuestra nación y queda claro que empezamos esta guerra por la presión de Israel a través de su lobby americano”, expone.

Kent, conocido por sus vínculos con el supremacismo blanco y activistas antisemitas, critica a Trump pero, en cierto modo, le exculpa. El responsable de contraterrorismo asegura que el presidente fue “engañado” por altos cargos israelíes y figuras influyentes para que acabara atacando Irán. “Al principio de esta Administración, altos cargos israelíes e influyentes miembros de los medios americanos llevaron a cabo una campaña de desinformación para socavar tu plataforma América Primero y provocar sentimientos proguerra para animar la guerra contra Irán”, argumenta.

Las palabras de Kent hay que cogerlas con pinzas, especialmente si se tiene en cuenta su sesgo ideológico. Especialmente en lo que se refiere a las acusaciones contra Israel. Pese a que es cierto el poder que tiene la American Israel Public Affairs Committee (AIPAC) —lobby proisraelí— dentro de la política estadounidense, y de que Benjamin Netanyahu ha estado trabajando para arrastrar a Estados Unidos a la guerra contra Irán, la decisión última siempre ha estado en manos de Trump.

La idea que flota en la carta sobre una supuesta manipulación israelí resuena con el discurso antisemita del supremacismo blanco con el que Kent siempre ha mantenido vínculos. En su momento, el Southern Poverty Law Center (SPLC) y el Western States Center (WSC) pidieron al Senado que no ratificara a Kent para el cargo por sus conexiones con la extrema derecha y el supremacismo blanco. En una entrevista con el streamer Greyson Arnold, Kent aseguró que Hitler era “una figura histórica complicada que mucha gente entiende mal”.

Dentro del Gobierno Trump, donde abundan las figuras con vínculos con el supremacismo blanco —Stephen Miller es otro caso-, el sesgo ideológico del argumentario de Kent no le resta peso a su renuncia. El presidente ha mostrado en reiteradas ocasiones cómo cualquier tipo de disidencia es un billete seguro al ostracismo. Marjorie Taylor Greene, que se enfrentó al republicano por el caso Epstein, renunció a su acta de diputada y fue tildada de “traidora”. El congresista Thomas Massie, que también ha criticado la guerra de Irán, se ha convertido en el nuevo blanco de Trump. El magnate ya está poniendo millones en la campaña de primarias de Kentucky para que Massie pierda su escaño.

Críticas a las promesas incumplidas de Trump

En su comunicado, Kent ha vuelto a poner el dedo en la llaga sobre cómo el presidente no está cumpliendo con sus promesas. “No puedo apoyar enviar a luchar y morir en una guerra que no beneficia en nada a los estadounidenses y que no justifica el coste de las vidas estadounidenses", afirma. Y añade: “Te suplico que reflexiones sobre qué estamos haciendo en Irán y por quién lo estamos haciendo”. Actualmente, ya hay al menos ocho soldados estadounidenses muertos y unos 200 heridos en el conflicto.

Dentro del Gobierno, el silencio sobre las discrepancias con el conflicto ha sido la norma general, como en tantas otras ocasiones en las que el magnate ha contradicho sus promesas electorales. Figuras como el vicepresidente JD Vance, conocido por su aislacionismo, han mantenido un perfil bajo desde que se inició el conflicto. Durante su presentación en sociedad en la convención republicana, Vance, que sirvió como marine en Irak, renegó de Bush y tachó la guerra de “equivocada”.

Como era de esperar, Trump ya ha contestado a la crítica, y le ha restado valor. En declaraciones a los periodistas, el mandatario ha dicho que era “bueno” que Kent haya renunciado a su puesto porque, sin embargo, “era muy débil para la seguridad”.

El ala trumpista carga contra Kent

Figuras influyentes del ala trumpista y miembros del Gobierno también han salido en tromba a atacar a Kent. Hecho que, paradójicamente, subraya la profundidad de la grieta que se ha abierto dentro de las filas republicanas. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha escrito en X que hay “muchas afirmaciones falsas” en la carta de Kent y que no es cierto que Irán no representara ninguna amenaza para el país. “Esta es la misma afirmación falsa que los demócratas y algunos medios de comunicación liberales han estado repitiendo una y otra vez”, ha escrito.

Fuera del circuito oficial, la influencer de extrema derecha Laura Loomer ha hecho numerosos posts en X cargando contra Kent. Acusa al exjefe del centro de la lucha contra el terrorismo de ser un “filtrador” de información a comunicadores trumpistas contrarios a Trump, como el expresentador de la Fox, Tucker Carlson. El antiguo aliado del presidente ya se mostró crítico con la guerra en las primeras horas posteriores al ataque inicial.

Mientras tanto, algunas figuras progresistas como el senador Bernie Sanders, han aprovechado la ocasión para amplificar la crítica a la campaña militar: “Kent y yo no coincidimos en muchas cosas, pero tiene razón: ‘Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestro país, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense", ha escrito el demócrata, citando el mensaje de Kent.

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