1 de marzo de 2026

Una semana movida que provocó ruidos en la interna del peronismo

El encuentro de Cristina con Pichetto y el lanzamiento de un trumpismo local movió la interna peronista. En el entorno de Kicillof no les molestó la reunión, pero se enojaron por la elección de autoridades en la Legislatura.

El sorpresivo paso de Miguel Ángel Pichetto por San José 1111, sumado al guiño de Cristina Kirchner al lanzamiento de su “trumpismo criollo”, agregó un nuevo condimento a la interna del peronismo. Quienes hablaron luego con la ex presidenta y con el diputado coincidieron en que el balance fue positivo, no sólo por la reunión en sí sino también por sus repercusiones. Con diferencias evidentes entre ambos, los dos habían perdido centralidad política en los últimos tiempos y esta semana volvieron a meterse en la conversación. Desde el entorno del gobernador Axel Kicillof evitaban leerlo como una jugada en su contra, aunque sí advertían sobre la doble vara con la que se juzgan ciertos movimientos y el sambenito de “traidor”. Más inquietud generó en La Plata lo ocurrido en la elección de autoridades de la Legislatura bonaerense, con efectos que podrían extenderse en los próximos días.

Pichetto se comunicó con la ex presidenta a través de su secretario, Mariano -ambos rionegrinos-, y acordaron el encuentro con reserva. El diputado, al igual que el ex secretario Guillermo Moreno, siempre se manifestó contra la persecución a CFK e incluso rechazó la judicialización de cualquier ex presidente. Habló luego de una reunión “fraterna” y de la necesidad de poner la mirada en el futuro, sin enredarse en las disputas del pasado. “El peronismo tiene que perdonarse”, propuso en el acto que compartió el jueves con Moreno, el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, y el ex secretario de la UTEP, Esteban “Gringo” Castro.

El flyer del acto -"Hagamos grande a la Argentina otra vez", con estrellas de fondo- remitía de manera explícita al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien Moreno y Pichetto suelen elogiar por su política proteccionista de la industria. En esa misma línea, también han reivindicado a la vicepresidenta Victoria Villarruel, que aspira a convertirse en 2027 en referencia de un conservadurismo nacional. Cómo convive ese repertorio de ultraderecha con el pensamiento de Cristina no fue explicado. Por ahora, el verbo que ordena es "ampliar". Pichetto le comentó a un amigo que quedó conforme por la repercusión que había tenido en los medios y que la única crítica visible que recibió vino de parte del ex funcionario macrista Waldo Wolff, que creía que lo ayudaba más que perjudicarlo.

“Fue muy buena la conversación”, le aseguró CFK a un dirigente que la visitó al día siguiente del encuentro con Pichetto. Aunque ahora evita las intervenciones en redes sociales, la ex presidenta se mantiene activa en su departamento: lee mucho, sigue de cerca las discusiones dentro de los bloques parlamentarios y conserva un contacto periódico con legisladores de confianza como Cecilia Moreau, Paula Penacca y Eduardo Valdés. “No me lo dijo en esos términos, pero interpreté que también estaba conforme porque esta semana recuperó centralidad en la conversación política. Son dirigentes que están afuera y quieren volver a hablar con ella”, comentaba.

En el entorno de Kicillof aseguraban que no leían el encuentro como una jugada en su contra, pese a las críticas recurrentes de Pichetto y Moreno. “Nos parece bien que se hable, Axel siempre plantea que hay que ampliar”, respondían. Sin embargo, cuestionaban la doble vara de quienes hablan de “traición” cada vez que el gobernador o alguien de su espacio dialoga con dirigentes por fuera del universo kirchnerista, como ocurrió cuando su ministro de Gobierno, Carlos Bianco, se reunió este verano en Mar del Plata con el sindicalista gastronómico Luis Barrionuevo. En La Plata remarcaban, además, que la reunión en San José 1111 se produjo en medio de los cuestionamientos a senadores y diputados elegidos por el peronismo que dieron quórum para la reforma laboral. Recordaban que Pichetto acompañó al gobierno de Milei en la ley Bases, el paquete fiscal, el Presupuesto y, más recientemente, en la reforma del régimen penal juvenil.

"Tenemos puntos de coincidencia con Pichetto en temas como la protección del industria y la producción, y en que no debe sostenerse el asistencialismo y la distribución de planes. En otros claramente no, como su xenofobia. Además, no parece el mejor momento para promover un trumpismo argentino cuando Trump está muy mal en las encuestas y tuvo que empezar un ataque a Irán para recuperar terreno", sostenían cerca de Kicillof. En un análisis a futuro, evaluaban la posibilidad de incluir este espacio como un "carril derecho" en una hipotética oferta electoral que incluyera también un "carril izquierdo" -con figuras como Juan Grabois- y Kicillof en el centro. "Serviría para sumar, pero imaginamos que Milei va a eliminar las PASO y organizar una interna del peronismo parece muy complicado", concluían. 

Pese a todo el ruido, la preocupación de Kicillof y su grupo no estaba en las derivaciones del encuentro de Cristina y Pichetto, sino que se centraron en lo ocurrido en la sesión preparatoria de la Legislatura bonaerense. El gobernador había hecho saber que la vicepresidencia primera del Senado -segundo en la línea sucesoria luego de la vicegobernadora Verónica Magario- debía corresponder a alguien de su espacio y había elegido a Ayelén Durán. Pero desde La Cámpora hicieron valer su mayoría de legisladores en Unión por la Patria para designar al intendente de José C.Paz, Mario Ishii, hoy alineado con el cristinismo. "Axel está furioso", aseguraban en La Plata. La pax conseguida con su designación al frente del PJ Bonaerense volvió a fojas cero. Acusaban al camporismo de haber roto todos los códigos, no sólo de la Legislatura bonaerense sino de los parlamentos en general. "No le votaron a Axel lo que le aceptaron a Mauricio Macri y a Milei", sostenían. 

Axel Kicillof abrirá este lunes las sesiones ordinarias en la provincia con un mensaje en el que volverá a confrontar con Javier Milei, en línea con la estrategia que viene sosteniendo. Pero en su entorno no descartan que, en los próximos días, la atención vuelva a posarse sobre el conflicto interno que lo dejó visiblemente desairado. Medidas que hasta hace poco se evitaban para no profundizar las diferencias hoy empiezan a evaluarse. Entre ellas, un eventual cambio de gabinete que deje afuera a funcionarios alineados con Máximo Kirchner. “Nada está descartado: Axel está enojado y, si esto no se arregla, alguna consecuencia puede haber”, advertían.

El Destape

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Sin lugar a dudas esto es politica en su maxima expresion, traiciones y descuidos se ponen debajo de la mesa para hablar de política, lo que si queda claro que el muro de los lamentos es Cristina, vapuleada, condenada, presa, cuando ella prende el faro se ordena todo, después vendrán nuevas traiciones, nuevos desencantos, 

Sin Cristina no hay peronismo posible porque si Evita era la abanderada Cristina es la escolta derecha, por detrás vendrá la tropa, algunos comprometidos y leales y otros oportunistas , por ahora hay que juntar, ganar y depurar.

Flecha.


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