La puesta en escena en el acto por Malvinas
Milei se abraza a Adorni
En medio del escándalo por sus viajes y sus propiedades, el Presidente saludó efusivamente a su jefe de Gabinete al llegar a Plaza San Martín. En la ceremonia volvió a reivindicar a las Fuerzas Armadas y prometió mejoras salariales y en la obra social de los militares.
El presidente Javier Milei encabezó el acto por el aniversario de la Guerra de Malvinas con un culposo discurso en el que le prometió a las Fuerzas Armadas aumentos de sueldos y “reorganización institucional” de la obra social prácticamente quebrada durante su administración. En la primera línea estuvo el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien a pesar de que cada día está más cuestionado el Gobierno volvió a respaldar.
El homenaje de Milei “en eterno respeto y agradecimiento a los héroes de Malvinas” duró alrededor de cinco minutos. Tuvo lugar en el cenotafio ubicado en el barrio porteño de Retiro y contó con la presencia de algunos veteranos de la guerra de 1982, la cúpula del Estado Mayor Conjunto y prácticamente todos los ministros.
Con el eco del mensaje negacionista del 24 de Marzo pasado, Milei reivindicó a la familia castrense. Dijo que “no hay mayor expresión de los valores como Nación que las Fuerzas Armadas”, a las que calificó como “una institución injustamente vilipendiada en el pasado pero que hoy fue puesta en el lugar que se merece”.

Pero el gesto más emotivo del jefe de Estado le fue dedicado a Adorni, a quien antes del discurso oficial abrazó calurosa y sonrientemente frente a la mirada suspicaz de todos los presentes.
Es el segundo día consecutivo en el que Milei binda su respaldo al jefe de Gabinete investigado judicialmente por irregularidades en su patrimonio. Ayer miércoles le hizo suspender la habitual conferencia de prensa en Casa de Gobierno para reunirse con él en la Quinta de Olivos, con la excusa de diseñar la agenda de los próximos días. Y hoy lo puso en la primera línea de funcionarios.
Una vez frente al atril, Milei ratificó como “legítimo” al reclamo por la soberanía de Malvinas y del archipiélago nacional, y recitó cuestiones de forma: admitió que “el conflicto de 1982 no alteró la naturaleza jurídica de esa disputa reconocida por la ONU como una situación colonial” y cuestionó las “actividades ilegítimas sobre los recursos naturales” por parte de Gran Bretaña.
No dijo mucho más sobre la cuestión Malvinas pero dio un adelanto sobre el año próximo, cuando se cumpla la cifra redonda de 45 años de la guerra: “He determinado por decreto que en 2027 la secretaria General de la Presidencia (su hermana, Karina Milei) lleve a cabo un homenaje y otorgue una merecida distinción a los veteranos; un reconocimiento que el Poder Ejecutivo Nacional le debe a nuestros héroes”, dijo como si a lo largo de estas décadas no se hubieran otorgado pensiones, condecoraciones y demás reparaciones históricas.
Pero lo notable de Milei fue que la mayor parte del discurso de cinco minutos que utilizó para homenajear a los caídos en Malvinas fue un intento de congraciarse con las Fuerzas Armadas.
Para atajarse de cualquier cara larga o de reclamo imprevisto, el jefe de Estado se refirió la cuestión salarial y la situación del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA), que cayó en desgracia durante la gestión de Luis Petri en el Ministerio de Defensa.
“Es necesario el bienestar de los hombres de nuestra fuerzas” y por eso “se está abordando con responsabilidad la crisis estructural de la obra social militar, mediante una reorganización institucional que prioriza la cobertura médica del personal y su familia, limitando el gasto administrativo”, se atajó el Presidente.
Luego lanzó: “Somos conscientes de que hay una deuda salarial”. Admitió que esta cuestión será “un proceso que llevará tiempo, pero cuya dirección será certera”.
Y para intentar sacarles una sonrisa a los uniformados, prometió que “el 10 por ciento de las privatizaciones (no precisó cuáles) los destinaremos a la compra de armamentos y bienes de capital para fortalecer el sistema de defensa nacional”.
La Plaza San Martín estuvo cerrada a la participación del público. Una fuerte custodia perimetral prohibió cualquier ingreso no previsto y la cerró para el puñado de personalidades institucionales ubicadas con geometría castrense. De entre todos, sobresalió Adorni, de pie al lado de Karina Milei.
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