Minería: el Gobierno eliminó el monitoreo ambiental y participación ciudadana
El Ejecutivo avanza en su agenda desregulatoria: suprimió programas de fiscalización ambiental, desarrollo minero y participación social.
La justificación de la actual administración para dar de baja esta herramienta técnica es que "debe ser reemplazada por mecanismos alternativos más eficientes". Sin embargo, la resolución incurre en una llamativa omisión al no precisar en ningún momento cuáles serán esos canales alternativos, qué organismos los coordinarán ni de qué presupuesto dispondrán, dejando el control ecológico en un peligroso limbo administrativo.
El Estado se retira de las comunidades mineras
Esta desarticulación no es un hecho aislado, sino que forma parte de un repliegue general del rol del Estado en las comunidades mineras. En la misma sintonía, la resolución desactiva el "Plan Estratégico para el Desarrollo Minero Argentino", el "Plan Nacional de Minería Social" y la "Red Federal de Mujeres Mineras Argentinas". El argumento burocrático del Ejecutivo alega que estas estructuras perdieron “operatividad" o que sus tareas deben ser "absorbidas por nuevas instancias de coordinación" que tampoco son detalladas en el documento oficial.
Pese a la eliminación de estos organismos de protección ecológica, el gobierno libertario no suprime el rigor fiscal, ya que la medida aclara de forma explícita que la masiva ola de derogaciones "no interrumpe, sustituye ni extingue el control de ejecución y de rendición de cuentas" de los proyectos pasados. Esto garantiza que el Estado continúe persiguiendo las "acciones de recupero" de fondos presupuestarios que hayan sido transferidos a provincias o municipios. De esta manera, la administración nacional parece abdicar de su rol de tutor del desarrollo sostenible y el medio ambiente, pero conserva plenamente sus facultades de recaudación financiera.
El Destape
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