Con la complicidad de Milei y Trump
Así huyó Flávio Bolsonaro: los detalles de una fuga con patente argentina
El excandidato de ultraderecha finalmente cruzó de Brasil a Puerto Iguazú y subió con su familia subió al avión que lo esperaba desde hacía 24 horas. Llegó al aeropuerto en una combi de chapa diplomática argentina. El rol del Presidente y su par de Estados Unidos en toda la operación.
El consulado argentino en Brasilia permaneció abierto toda la noche del lunes porque parece obvio que se barajó también la alternativa de que Bolsonaro pidiera asilo. Todo indica que, al final, optó por usar un avión privado del empresario Willer Tomaz, acusado de lavado de dinero en sociedad con Bolsonaro, viajó desde Brasilia hasta Foz de Iguazú y se refugió en casa de alguno de sus familiares en esa ciudad.
El intendente de Foz también es amigo de Bolsonaro: es el general Joaquim Silva e Luna, que fue ministro de Jair Bolsonaro y, por supuesto, del partido Liberal. El cruce hacia Iguazú se hizo de la mano del gobierno de Milei y las visas de residencia en Estados Unidos fueron garantizadas por Trump: “Los recibiremos, son buena gente”, redondeó el presidente norteamericano.
No fue una pista falsa
Como señaló Página/12, el avión Gulfstream en Iguazú no era una pista falsa, sino que fue contratado por un broker norteamericano para llevar a Bolsonaro, su esposa Fernanda y sus hijas Luiza y Carolina hasta Miami. Lo que no se sabe es por qué la fuga no se concretó en la madrugada del martes, cuando sucedió que ”los pasajeros no se presentaron”. Algo los detuvo. La operación se postergó.
Cuando todos los medios del mundo decían que el excandidato había llegado a Estados Unidos, un equipo de C5N se mantuvo alerta en Iguazú vigilando qué ocurría con el Gulfstream que extrañamente seguía en la pista. Casi a la media noche, los periodistas recibieron la información de que Bolsonaro cruzó la frontera de Brasil a la Argentina a través del puente Tancredo Neves y minutos después llegó una caravana de cuatro camionetas, una de ellas con patente diplomática argentina, la que llevaba a la familia Bolsonaro. Las camionetas entraron directamente a la pista, se situaron al lado del avión y después de medianoche despegó.
Excusas groseras
Una vez que el Gulfstream despegó, se dio a conocer un comunicado oficial: “La Dirección Nacional de Migraciones informa que a las 22:50 hs del dia 27/10, ingresaron por el paso fronterizo de Puente internacional Tancredo Neves en la provincia de Misiones, los ciudadanos Flavio Nantes Bolsonaro, Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro, Carolina Figueira Bolsonaro y Luiza Figueira Bolsonaro, quienes lo hicieron con documentación hábil de viaje sin ningún impedimento legal para el ingreso al país, asimismo los tránsitos fueron registrados por la autoridad de aplicación sin incidentes. Por su parte, a las 23:30 hs, la comitiva ingresante abordó un vuelo privado despachado por la compañía Baires Fly S.A con destino a la ciudad de Guayaquil, Ecuador, según se informó en el plan de vuelo”.
El texto es una excusa grosera. Todos los gobiernos sabían que Bolsonaro estaba prófugo de la justicia de Brasil, es decir que no había razón ni para dejarlo entrar a la Argentina ni para dejarlo salir hacia Estados Unidos. La maniobra fue de pura y simple complicidad con la ultraderecha brasileña y para amparar a un aliado de Milei.
El resto lo hicieron Trump y el secretario de Estado Marco Rubio. Desde Washington aseguraron que los Bolsonaro serían recibidos y que se les otorgarían las visas correspondientes. “Sí, los vamos a recibir -dijo Trump-. Son buena gente”. En el mismo diálogo con periodistas, el presidente norteamericano reconoció el triunfo de Lula: “la elección fue horrible, pero el resultado es verdadero”.
Como es obvio, la participación del gobierno de Milei en el escape dañará aún más las relaciones con Brasil. En su momento, Lula ordenó el retiro del embajador brasileño en Argentina, Julio Bitelli, a raíz de los insultos de Milei que calificaba como “ladrón y comunista” al mandatario de Brasil. No está claro cómo seguirán ahora las cosas.
En el vecino país, la fuga de Bolsonaro fue un golpe para la oposición. Trump espera que el prófugo ahora conduzca a los anti-Lula desde Estados Unidos, pero Bolsonaro quedó muy mal parado: no sólo perdió las elecciones, sino que “se borró” del país. Quedó como una cobardía.
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