25 de enero de 2026

 

El imperio del sol, el eclipse de Trump y los versos de Milei

Musk fue a Davos para opacar a su ex jefe y elogiar la supremacía china en la carrera por el suministro de energía que necesita la IA. Las contradicciones del presidente performer. Magnetto-Brito, una nueva sociedad para competir con Galperin que renueva la tensión en el núcleo del poder.

“El factor limitante para el despliegue de la IA es esencialmente la energía eléctrica. Muy pronto, quizás a fines de este año, estaremos produciendo más chips de los que podemos poner en funcionamiento. Excepto China, el crecimiento de la energía en China es tremendo (...) La energía solar es lo más importante en China. Yo creo que la capacidad de producción de energía solar en China es de 1500 gigavatios al año. Ellos están instalando más de 1000 gigavatios de energía solar por año. Esto es alrededor de 250 gigavatios de energía en estado continuo combinado con el almacenamiento en baterías. Es un número muy grande. Solo con energía solar, China podría cubrir la mitad de la demanda eléctrica promedio de Estados Unidos”. Elon Musk llegó de sorpresa al Foro Mundial de Davos para eclipsar a Donald Trump, ignorar el foco de su ex jefe en la energía eólica y poner de relieve la supremacía china en la carrera por la IA. 
En su diálogo con el CEO de BlackRock, Larry Fink, el hombre más rico de la tierra se dio todos los gustos. Dijo ser un extraterrestre que viene del futuro, predijo que en el planeta habrá “más robots que personas” y especuló con que cualquiera querrá tener uno para controlar a sus hijos, cuidar a las mascotas o atender a sus padres ancianos. 
Frente a 850 CEOs de grandes compañías que llegaron a Davos en sus aviones privados, la advertencia de Musk sobre el dominio chino en la carrera por la energía pasó casi inadvertida. Como si Occidente no quisiera asumir su evidente decadencia

Para Musk, la energía solar es por lejos la mayor fuente de energía planetaria. “Así que realmente todo es relativo al sol”, afirmó. Según datos del Global Energy Monitor, China multiplica por 4 la cantidad de electricidad operativa proveniente de energía solar que tiene Estados Unidos. 

Cuando Fink, el dueño del fondo de inversión que reúne entre sus activos el equivalente al PBI de Alemania, Japón, la India y Países Bajos juntos, le preguntó por qué Estados Unidos no está haciendo lo mismo que China, Musk hundió a Trump sin nombrarlo. “Desafortunadamente, en Estados Unidos las barreras arancelarias para paneles solares son extremadamente altas y eso hace que la rentabilidad de la energía solar sea artificialmente alta porque China produce casi toda la energía solar”, respondió.  

El dueño de X anunció ante los CEOs del mundo que SpaceX y Tesla están trabajando por su cuenta en la producción solar a gran escala y apuntan a desarrollar una capacidad de producción de 100 gigavatios al año. Además, aseguró que en pocos años Space X va a lanzar  satélites IA alimentados por energía solar porque el espacio es una fuente de inmenso poder y no es necesario ocupar más superficie en la tierra.

Ante la permanente reverencia de Fink, también accionista de grandes empresas argentinas, el fugaz encargado del Departamento de Eficiencia Gubernamental de Trump dijo que en el sur de Estados Unidos y las zonas despobladas de España o Italia podrían instalarse plantas de energía para producir la energía que no tienen los competidores de China. Ni registró los planes de Javier Milei, Federico Sturzenneger y el insólito Demian Reidel para que Argentina se convierta en un polo mundial de IA. Tampoco habló de Maquiavelo ni de Huerta de Soto, los ejes de un discurso donde Milei construyó datos de un país que no existe y repitió por enésima vez su defensa del capitalismo salvaje. 

Aunque enfrenta sus propias dificultades en la carrera por el dominio global, China no solo es líder en energía solar. Además, produce el 40% de la energía eólica a nivel mundial y está lanzada a la carrera por la soberanía espacial. En 2025, batió un nuevo récord: lanzó 80 cohetes al espacio, los últimos tres en diciembre, con menos de 19 horas de diferencia entre cada uno. Algo que sólo está en condiciones de hacer SpaceX, la compañía de Musk. 
El debut de Musk en Davos dejó a Trump extraviado en su divague sobre el Premio Nobel de la Paz. Mientras China lidera la batalla tecnológica con una planificación extrema entre el Estado y el sector privado, los gigantes de Silicon Valley libran una competencia feroz, como lo confirma el lanzamiento de TeraWave, la compañía satelital que Jeff Bezos -también dueño de Washington Post- lanzó para competir con Starlink de Musk.

Para el experto estadounidense en tecnología Brian Merchant, el verdadero objetivo de Trump con la IA es político. Todas las imágenes de IA que utiliza el trumpismo, dice, están unidas por un objetivo: proyectar la dominación de MAGA a nivel planetario. “La administración Trump está regulando la industria de la IA para lograr una visión específica del poder imperial y expansionista estadounidense, y para satisfacer los caprichos de su ejecutivo como capitalista mafioso”, escribió Merchant después de que el presidente de Estados Unidos difundiera en sus redes la primera imagen ficticia de la conquista de Groenlandia. 

Para Merchant, el performer norteamericano encontró un nuevo insumo para alimentar su egomanía, la llamada “slopaganda”, una ofensiva publicitaria que la IA promueve en base a residuos de información dudosa. El ídolo de Milei se nutre de la política que diseñan actores de Silicon Valley y funcionarios que lo acompañaron a Davos como el zar de las criptomonedas y la IA, David Sacks, y el director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica, Michael Kratsios.

Todo es parte de la reconfiguración global en la que Trump se erige como centro de la atención mundial, pero genera efectos contraproducentes en su país, como pasó con la caída de los bonos estadounidenses que provocó la amenaza sobre Groenlandia. Algo similar a lo que intenta Milei, un animal escénico que captura la atención pero no construye poder, de acuerdo a la definición del consultor Mariano Boiero.

Detrás de la prepotencia armada, Trump intenta negociar con Xi Jinping, como lo muestran el permiso para que el gigante Nvidia le venda chips de alta tecnología a China y el ingreso de compañías estadounidenses en TikTok. Al mismo tiempo, su gobierno diseña planes alternativos con desesperación: invade Venezuela, presiona a Groenlandia y busca minerales en Australia y África. El tercer mundo es teatro de operaciones de la carrera por el liderazgo global. Lo puede decir Martin Eurnekian, uno de los empresarios que viajó con Milei al foro y se prepara este año para operar dos nuevos aeropuertos, el de Bagdad en Irak y el de Luanda en Angola. 

De regreso a la Argentina, el presidente quiere avanzar con la reforma laboral que Luis Caputo le prometió a Kristalina Georgieva en Davos. Las distintas vertientes del sindicalismo argentino aumentan las señales de convergencia en un rechazo que todavía no define una modalidad. Si la calle, los lugares de trabajo, un paro con movilización o las reuniones en despachos con legisladores y gobernadores. La próxima reunión del Consejo Directivo de la CGT debería decidirlo, si es que la ley se trata en febrero como quiere Patricia Bullrich. 

Mientras Milei estaba en los Alpes suizos, la noticia más relevante la generaron Héctor Magnetto y Jorge Brito, dos hombres de negocios que el presidente suele demonizar. Telecom Argentina y Banco Macro anunciaron un acuerdo estratégico para disputarle el mercado cautivo a Marcos Galperin con una nueva billetera virtual. La entidad financiera pagó 75 millones de dólares para quedarse con el 50% de Personal Pay y se asoció con el gigante telco de Clarín. 

La convergencia entre el banco privado más grande de Argentina y la principal fintech telco del país necesita aprobación de los entes regulatorios pero tendrá desde el comienzo casi 5 millones de clientes. Detrás del anuncio, no solo están Brito y Magnetto. Fuentes muy al tanto de la operación advierten que hubo por lo menos dos jugadores decisivos en la nueva alianza. El primero fue David Martinez, el financista mexicano que es socio de Clarín en Telecom y de Brito en la generadora eólica Genneia. Martinez se destacó siempre por su rol de doble agente y sin despegar de Magnetto selló relaciones de íntima confianza con altos dirigentes del peronismo. El segundo es Santiago Caputo, al que le atribuyen haber estimulado el pacto en un contacto con los protagonistas de la operación y como forma de dejar atrás el conflicto de Milei con Clarín, una confrontación que siempre quiso evitar.

¿Caputo actúa en nombre del presidente o se representa a sí mismo?
Hasta la semana pasada al menos, Milei insistia en su batalla simbólica con Clarín. El tuit fijado del ex panelista, que asocia al grupo con una gran estafa, tuvo en casi un año nula incidencia práctica. A eso se suma un dato que se anticipó en esta columna hace 20 días: ante su entorno, Milei define a Brito como “el jefe financiero de la oposición” por la relación que heredó de su padre con Sergio Massa. En una charla con Luis Majul en Punta del Este, Brito reconoció en las últimas horas que el presidente está "enojado" con él.

Con su ingreso a Personal Pay, Brito hijo cumple de alguna manera el viejo anhelo del fundador del banco, que en su momento intentó -también vía David Martinez- quedarse con una parte de Clarín y chocó con la resistencia de Magnetto. La operación es tan significativa que potencia dos opciones: o el presidente avala al nuevo player de las billeteras virtuales como deslizan algunos o disfruta de hacer el ridículo. 

La nueva temporada de renuncias en el gobierno confirma que el asesor estrella no para de acumular poder. Desde que bajó la espuma del cambio de gabinete, donde se impuso la hermana presidencial, el estratega de Milei copó ARCA a traves de Andrés Vázquez, el área nuclear con Federico Ramos Napoli, la SIDE con un decreto a medida y ahora la UIF con el reemplazo de Paul Starc por Ernesto Gaspari. Como en el mundo de los espías, donde reemplazó a Sergio Neiffert por el contador Cristian Auguadra -otro ex empleado de su padre-, Santiago mueve fichas en esferas de su dominio exclusivo, sin que nadie se lo discuta. 

En la semana previa a las elecciones de octubre, cuando parecía que todo se acababa, Karina Milei se impuso en la disputa intestina con el ultimátum que le dio a su hermano: “Si él es jefe de gabinete, yo me voy del gobierno”, le advirtió. El líder de las Fuerzas del Cielo tragó saliva, supo esperar y tomó la precaución de reducir al máximo sus diálogos con periodistas para no irritar a Karina. En paralelo, redobló la ofensiva para controlar las áreas más sensibles y redituables del organigrama de gobierno. Bajo radar, la disputa se mantiene. Es una tensión que electrocuta, como suele decir un funcionario que busca no involucrarse en la contienda.

El Destape

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