La inflación recalentada con ingresos desplomados se hace habitual en los barrios
Los precios “doman” al Gobierno de Milei
Mientras el Presidente insiste en que tiene el tema controlado, los supermercadistas aseguran que en enero hubo subas de entre 2,5 y 8 por ciento en productos de la canasta básica. El alza en alimentos y por qué podría haber, aún con el nuevo IPC del INDEC, una inflación general alta. La crisis terminal de los salarios.
Desde que terminaron las elecciones de octubre del 2025, en las que La Libertad Avanza resultó la fuerza más votada, los precios no pararon de subir. Ocurrió al revés de lo que pensaron el Presidente Javier Milei su ministro de Economía, Luis Caputo, que responsabilizaban a la tensión política por la volatilidad cambiaria y de precios.
El problema, viendo los números de aumentos a los que accedió Página I12 y que van entre 2 y 8 por ciento en las últimas dos semanas, es que la dinámica parece estar “domando” al Gobierno. El segundo problema es que hasta las propias fuentes oficiales especulan con que, aún con el cambio de fórmula del IPC que se hará este mes, la inflación general de enero podría volver a ser alta. Algunos, inclusive, arriesgan que hasta podría estar por encima del 3 por ciento, un número algo superior a lo que dan las consultoras privadas, pero que puede transformarse en un problema político de los libertarios.
Semejante situación empieza a reflejar un componente sociológico, además de económico. Los reportes muestran que donde más suben los precios de los alimentos es en los comercios de cercanía. En los barrios donde las changas y el salario están más golpeados, los precios suben hasta el doble que en los hipermercados. El dato no es menor: siete de cada diez consumidores compran en locales de cercanía, y esos locales se venían llevando la poca demanda que hay aprovechando que la gente no cuenta con dinero para llenar un changuito de un supermercado.
Un relevamiento entre socios de la Cámara de Almaceneros Bonaerenses -que hasta ahora venía mostrando precios estables- reflejó que en las dos primeras semanas de enero los precios de productos de la canasta básica subieron entre 2 y 8 por ciento. Es decir, en un mes de bajísima demanda y una inflación históricamente baja, volvieron a recalentarse los precios.
Entre lo que más aumentó aparecen los productos lácteos, con alzas de hasta 2,5 por ciento. En tanto que Alimentos tuvo remarcaciones de entre 3 y 5 por ciento en todas las gamas de productos. El reporte de almaceneros a nivel federal mostró que Perfumería y Limpieza aumentó entre 7 y 8,5 por ciento, siendo de lo que más avanzó hacia arriba.
Según la consultora Scentia, el consumo en comercios de cercanía cayó menos que en hipermercados, y eso parece haber recalentado los precios. El problema en esta historia es que el Gobierno está perdiendo la batalla contra la inflación cuando tiene un ajuste brutal en curso, baja emisión monetaria, recesión económica, dólar intervenido y salarios en el fondo del mar. Con todas esas anclas, los precios no ceden y ridiculizan la idea de Milei de que la inflación es un fenómeno monetario.
Fernando Savore, vicepresidente de la Cámara de Almaceneros Bonaerenses, explicó a este diario que “todo es pesado para un bolsillo debilitado”. Y agregó que “los sueldos no acompañaron el año pasado a la inflación, por lo cual el sueldo se deprime cada vez más”. Consultado respecto a los niveles de ventas, Savore consignó que enero suele ser un mes de ventas bajas, por las vacaciones, pero “acá nadie te explica por qué aumentaron una vez más. Veremos qué pasa con las ventas en marzo, yo creo que el golpe lo vamos a ver en marzo. Hoy, la venta está baja”.
Lo que se viene, en este escenario, son subas en harinas y aceites, muy condicionados por focos del conflicto de Rusia y Ucrania, ahora alimentados y oficializados por el Presidente de Estados Unido, Donald Trump. El girasol, del que Ucrania es gran exportador, subió hasta 15 por ciento y lo mismo pasó con el trigo. Por ahora, no está claro si el traslado a la góndola local será lineal.
En medio año, la inflación de todo el año
Desde enero, es decir, con el dato que se conocerá en febrero, el INDEC comenzará a medir de manera correcta y más representativa a la inflación. Hasta ahora, el Gobierno se venía negando a aplicar la fórmula nueva de IPC que se acordó con el FMI y que se empezó a elaborar cuando Marco Lavagna llegó al organismo durante la gestión económica de Sergio Massa.
El asunto es que aún con esa modificación, que pondera más Servicios que Alimentos, el gobierno podría llevarse una sorpresa en enero, cuando los que saben en Casa Rosada arriesgan que podría superar el 3 por ciento la inflación general. Producto de un cóctel de alimentos más caros y servicios con aumentos.
¿Cómo medirá el INDEC? Una explicación sencilla podría ser la siguiente: el rubro “Vivienda, electricidad, gas y otros” pasará de representar alrededor del 9,4% del gasto familiar a 14,5%. En tanto que Transporte pasará del 11 al 14,3 por ciento y Comunicaciones (celulares, internet), subirá fuerte su participación, saltando del 2,8 al 5,1 por ciento.
El camino inverso hará el rubro “Alimentos y Bebidas” sin alcohol. Hoy explican el 26,9 por ciento del IPC, pero bajarán al 22,7 por ciento. En este ítem se escuda hoy el Gobierno para ver si ese menor peso de alimentos, aún con fuertes subas, puede maquillar la estadística. Otros rubros que cambiarán son Prendas de Vestir y Calzado, que pasan del 9,9 por ciento al 6,8 por ciento. En tanto que Restaurantes y Hoteles va del 9 por ciento actual al 6,6 por ciento.
Si como se especula en Gobierno el IPC de enero está más cerca de 3 y el de febrero es similar, en sólo cuatro meses Milei podría comerse el 10,4 por ciento de inflación para todo el año, que es la que redactaron en el Presupuesto 2026. De todos modos, aún si el IPC fuera menor, teniendo el 2 como piso antes de la mitad del año se habría alcanzado igual la meta inflacionaria planeada para todo el 2026.
Para las consultoras, el IPC debería dar parecido al 2,8 de diciembre o unos puntos por debajo. La firma Analytica, que conduce Ricardo Delgado, pronosticó 2,5 para diciembre y quedó cerca. ¿Qué dicen ahora? Que podría ser del 2,6, pero con alimentos subiendo sostenido. El último trabajo de Analytica precisa que durante la segunda semana de enero “registramos una variación semanal de 0,8% en los precios de alimentos y bebidas de Gran Buenos Aires. De esta forma, el promedio de cuatro semanas es de 2,6”. Cuando se mira el detalle, la firma destacó que “el mayor aumento en el promedio de las últimas cuatro semanas se dio en verduras (+7,5%), frutas (+4,8%) y carnes y derivados (+2,9%). Entre las categorías con menores aumentos se encuentran lácteos (+1,1%) y otros alimentos (+0,9%) que incluye snacks, salsas, condimentos, etc”. El asunto es que, en la tercera semana de enero, Analytica registró un alza del 0,9 en Alimentos, la más alta del mes, muy impactada por productos frescos como el pollo. Esa suba es igual a la de la primera semana de diciembre, período de ventas de navideñas y alimentos caros.
Algo similar en materia de aumentos midió la firma Econviews. Registraron en la tercera semana de enero subas de 0,8 por ciento, con Verdulería subiendo 2,4 y almacén bajando 0,1. De esta manera, la consultora de Miguel Kiguel precisó en las últimas horas que los alimentos terminarían enero subiendo 2,8 por ciento.
Para Libertad y Progreso, en tanto, el IPC general podría dar 2,6 por ciento. Pero advierte la firma que se siguen observando “incrementos altos” en Alimentos, carnes y alcohol. Algo por debajo de ese número quedaron las previsiones de Equilibra, la consultora de Martín Rapetti. Evidenciaron un alza de la carne del 1,3 en enero y un IPC general del 2,3 por ciento, es decir, 0,5 puntos por debajo del 2,8 de diciembre.
El costo de vida real, según el INDEC
EL INDEC comunicó hace unas horas que noviembre fue el tercer mes consecutivo en el que los salarios perdieron contra la inflación, con una suba general del 1,8 contra una inflación de 2,5 aquel mes. En la era Milei, los ingresos llevan perdidos 6,4 puntos. El Instituto Gino Germani, de la UBA, midió en 2025 que casi 8 de cada 10 argentinos tienen ingresos menores al millón de pesos. En esa línea, la consultora Analytica midió cuánto se necesita para llenar un changuito de supermercado: entre 750 mil pesos y 900 mil pesos, dependiendo de la región. Sobre este escenario se monta el debate de una inflación demasiado alta para la crisis y para salarios en un proceso de degradación difícil de sortear.
Internamente, los trabajadores del INDEC que hacen las mediciones de indicadores, vienen elaborando desde el 2010 su propio índice de costo de vida, para mostrar una realidad que sea palpable más allá de la cifra oficial. En las últimas horas avisaron medidas de fuerza porque el sueldo no les alcanza. Y dieron a conocer cuánto necesitaría de ingreso básico para vivir.
El Índice se llama “Estrategias de Manutención” y contextualiza, antes de dar la cifra, una situación desesperante en Argentina. En un documento interno del gremio de estatales ATE señalan que “en 2025 cerca de cuatro de cada diez hogares recurrieron a sus ahorros o vendieron pertenencias para cubrir gastos cotidianos, mientras que uno de cada cuatro pidió préstamos —formales o informales— para llegar a fin de mes”. También apuntan que, además, el informe del BCRA advierte una preocupante suba de la morosidad y del endeudamiento familiar, lo que revela que cientos de miles de hogares ya no pueden sostener el consumo básico sin recurrir al crédito”. De hecho, este viernes el BCRA terminó admitiendo que la mora en créditos familiares está acercándose peligrosamente al 10 por ciento.
En este contexto, los trabajadores de INDEC destacaron que “un trabajador/a necesitó, en el mes de diciembre de 2025, $ 2.136.860 - para satisfacer las necesidades mínimas de un hogar constituido por una pareja de 30 años con dos hijxs en edad escolar. Este valor se compone de $ 729.753.- necesarios para adquirir una canasta alimentaria mínima y de $1.407.107.- para acceder a otros bienes y servicios básicos”. Números reales.
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