El peronismo bonaerense esquiva la interna
Axel Kicillof será el nuevo presidente del PJ bonaerense
Las negociaciones se encaminaron la última semana y el acuerdo se confirmó horas antes del cierre de listas. Verónica Magario y Federico Otermín serán los vices y Máximo Kirchner presidirá el Congreso partidario.
Al cierre de frenéticas horas de reunionismo y rosca, el peronismo bonaerense definió que el gobernador Axel Kicillof será el nuevo presidente del Partido Justicialista bonaerense, cerrando así un capítulo de internismo que se había abierto a mediados de diciembre, cuando concluyó la gestión del diputado nacional Máximo Kirchner al frente del partido.
El acuerdo de unidad consagró a Verónica Magario como vicepresidenta primera, a Federico Otermín como vicepresidente segundo y a Mariano Cascallares como secretario general. Máximo Kirchner presidirá el Congreso partidario y Leonardo Nardini la junta Electoral.
En un documento que circuló en el mediodía del sábado, el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires se asume enfrente de “un momento decisivo”, que describe como “un contexto de ajuste brutal, desintegración social, entrega de la soberanía y abandono deliberado del Estado Nacional, nuestro pueblo enfrenta las consecuencias de un modelo que castiga a las mayorías, debilita al federalismo y erosiona la convivencia democrática”.
“Frente a esta situación, la provincia de Buenos Aires se ha convertido en el principal dique de contención. El gobierno provincial asumió la responsabilidad de ser red y escudo: sosteniendo derechos, trabajo, producción, salud, educación y obra pública allí donde el Estado nacional deserta, y defendiendo a millones de bonaerenses del impacto del modelo de exclusión que impulsa el presidente Javier Milei”, se afirma.
El paso a paso del acuerdo
A lo largo de los últimos meses, los sectores identificados en el Movimiento Derecho al Futuro y en el kirchnerismo, dieron curso a una serie de movimientos que hicieron tensar la relación los actores que conviven en el seno del oficialismo provincial. Si bien desde el minuto cero todos los señalaron que la historia terminaría con una lista única porque no estaban dadas las condiciones para una elección, el correr de los días hizo crecer los amagues para otra cosa. De hecho, a horas de la confirmación definitiva todavía hay disputas locales sin resolver.
Los ministros del gabinete más cercanos al gobernador y que tienen a cargo los armados seccionales del espacio interno, salieron a pedir a las bases territoriales el armado de listas propias por si hubiera que usarlas. Un segundo round de lo que fue el cierre de nóminas de julio para las elecciones de septiembre.
La candidatura de Kicillof a la presidencia del partido había sido reclamada por un numeroso grupo de intendentes que están encolumnados con él; al encontrar una negativa, pusieron el nombre de la vicegobernadora como propuesta. La matancera no encontró consenso interno en el sector que responde a Cristina Fernández de Kirchner y al tiempo que crecía la posibilidad de postulación hasta nació una competencia: la intendenta de Moreno y dirigente del Movimiento Evita, Mariel Fernández, se anotó para disputarle el lugar.
Pasados los días, los intendentes -especialmente los del conurbano- volvieron a insistir con la figura de Kicillof. Máximo Kirchner se anticipó y dijo a su entorno que el gobernador debería ser el nuevo presidente del espacio para conservar la unidad y responder al pedido del MDF de que quien quedase a cargo del PJ debía responder a Kicillof, como así también ponderar las políticas provinciales y dar respaldo en el camino hacia la construcción del 2027.
Desde el entorno de Kirchner dieron cuenta de que llevar al gobernador como presidente del partido serviría para “salir de la discusión” y “terminar con los idas y vueltas”, además de replicar lo que ocurre en otras provincias peronistas, donde el mandatario provincial es el jefe del partido.
Cuando comenzó a tomar forma, la tensión se trasladó a la vicepresidencia que, como pedía el gobernador quedará para Magario. El Congreso del partido, el órgano que define la vida interna del espacio y que está en manos del intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, será conducido por el kirchnerismo. Será el propio Máximo Kirchner quien tomará el timón.

La mesa de negociaciones estaba bien dividida y se completó con el diputado provincial Facundo Tignanelli; el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermin; de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini y de Moreno, Mariel Fernández por el cristinismo. En nombre del gobernador se sentaron los ministros Gabriel Katopodis y Andrés Larroque; el diputado Mariano Cascallares y la vicegobernadora Verón.
Con Presidencia confirmada, esperan que Kicillof ajuste el orden interno
Ahora, como nuevo jefe del partido que contiene un total exacto de 1.143.946 afiliados, el más importante de la provincia, el gobernador Axel Kicillof enfrenta un desafío interno. Es que a un año del nacimiento del Movimiento Derecho al Futuro, aún debe ordenar cuestiones internas para evitar un desmembramiento del armado, especialmente si su intención es salir a recorrer las provincias a partir del próximo mes.

Un armador seccional del MDF valoró ante Buenos Aires/12 que el espacio haya tenido un crecimiento “exponencial” en solo un año, aunque eso generó “desorden fuerte” en varios estamentos.
Para el dirigente, con experiencia en armados electorales, no hay “tranquilidad” de posibles rebeliones de los aliados entre los conductores, dado que la variedad de terminales y la ausencia de un jefe único por sección -a veces por distrito- impida organizar verticalmente el segmento.
“Axel negocia muy duro, eso está muy bien, pero una vez que se resuelven las cosas arriba otros sectores arrasan con todo. En eso estamos verdes”, evaluó la fuente.
Es que, tanto en el armado de las listas electorales para septiembre de 2025 como para la interna del Partido Justicialista, en los distritos recibían la orden de “prepararse para la guerra”, aunque el clarín que da inicio a la batalla nunca sonó.
Ese tipo de situaciones se da especialmente en el interior, donde confluyen dirigentes que responden a diversas terminales del gabinete, líneas internas del peronismo o a los gremios estatales y privados. “Es un desorden y se desdibuja la autoridad del armador seccional”, lamentó un intendente que espera que, ahora, con el gobernador al frente del PJ, esa interna se termine de acomodar.
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