11 de febrero de 2026

 Usando la fórmula vieja, los precios igual subieron 2,9 por ciento en enero

Ni la crisis ni el IPC tocado frenan la inflación

Se dispararon casi 5 por ciento los Alimentos y hay ocho meses seguidos de alza general de precios. El rebrote confirma el fracaso del plan de desestabilización.

Leandro Renou

Con crisis, dólar intervenido con la ayuda de Donald Trump, salarios perdiendo contra 2023, el consumo caído y la manipulación estadística del Indec que hizo el gobierno de Javier Milei, la inflación subió por octavo mes consecutivo en enero, exponiendo un dato central: el plan de estabilización que el Gobierno intentó vía el congelamiento de la economía y con todas las variables atadas fracasó. Es decir, se forzó una recesión brutal sin conseguir el objetivo y metiendo al país en el mal más temido de los economistas: la estanflación, una economía frenada con alta inflación. En paralelo, la inflación más sensible, la de los Alimentos, se disparó, y el gremio ATE Indec denunció la “intervención en la estadística pública” que hicieron los libertarios.

Estos cinco meses consecutivos de suba de precios deben ser mirados, hacia adelante, como un problema en varios frentes: según supo este diario, el IPC de febrero, por los números que hay de las primeras dos semanas, estará por encima del 3 por ciento. En segundo lugar, con esta inflación ya habrá tres meses consecutivos de caída de ingresos contra el IPC. Todo esto pegará, además, en algo que ya se sospechaba y se veía en la calle: en próximos períodos quedará formalizada en la estadística la suba de la pobreza que generó la recesión con la que Milei intentó bajar la inflación.

Sólo unos días después de que Marco Lavagna renunciara al Indec al enterarse de que Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, no le permitían aplicar el IPC con la fórmula actualizada, el ente publicó la inflación de enero, que dio un 2,9 por ciento aún medida con la fórmula vieja. Eso fue mayor al 2,8 de diciembre y confirmó otro dato que PáginaI12 adelantó en su edición del 24 de enero: que la fórmula nueva de IPC, validada por el FMI y con mayor ponderación de servicios, habría dado un número superior al 3 por ciento. Razón por la cual decidió publicarse la vieja, con un 2,9 por ciento.

Sólo una de las consultoras del mercado, PxQ, se animó a decir que, con la nueva medición, enero daría 3 por ciento de IPC. El cálculo que adelantó este diario era aún mayor, dado que nadie esperaba un reporte tan alto de la inflación de Alimentos. De todos modos, esa lectura es casi un jugueteo informativo, dado que la intervención política del Indec puso la cifra dada a conocer ayer en un marco de irrelevancia casi total, en un organismo que quedó desacreditado cuando venía de dos gestiones (las del PRO y del Frente de Todos) en las que se había iniciado un proceso de normalización de cifras importante. El consenso político, luego de la destrucción de la estadística del Indec que denuncian los mismos trabajadores, es que el índice más confiable para saber una inflación estimada es el IPC CABA, que trabaja con una fórmula actual, con base de canasta de gasto de hogares 2018. Parecida a la que Milei rechazó aplicar en Indec.

El 2,9 por ciento de enero quedó lejos, incluso, de los cálculos de las consultoras privadas, que midieron entre 2,3 y 2,5 por ciento, subestimando un rubro clave. Alimentos y Bebidas sin alcohol aumentaron 4,7 por ciento, cuando ya el Índice de Precios de CABA había reflejado una suba de 4 y, según Indec, ese rubro subió 5,5 por ciento en provincia de Buenos Aires en enero. Hasta ahora, ese rubro no subía más de 2 o 2,5 por ciento. Allí se abre otra pregunta: cómo es que con un dólar cada vez más barato y el apoyo político y financiero de Estados Unidos, la inflación no se controla. Hay dos posibilidades: hay desconfianza en el plan del Gobierno o, también, es un fenómeno más complejo de resolver que un simple freno en la emisión monetaria. Un poco de ambas.

Ahora le dicen “reacomodamiento de precios”

En este marco, la explicación que intentó dar Caputo para justificar el fracaso del número es inédita. En su cuenta de X, el ministro no se hizo cargo del problema y hasta utilizó un eufemismo para nombrar a la inflación disparada.

Dijo que “esta dinámica de precios se da en un contexto de reacomodamiento de precios relativos y a pocos meses de que operara una fuerte caída en la demanda de dinero, que se reflejó en una dolarización acumulada en los seis meses previos a las elecciones de octubre equivalente a más de 50% del m2”.

Asimismo, agregó que el ajuste y el orden fiscal, según su visión, “permitirá que la inflación converja a niveles internacionales en nuestro país por primera vez en más de dos décadas”.

Sector por sector

En este orden de cosas, y mirando los números finos, la división de mayor aumento en el mes fue Alimentos y bebidas no alcohólicas (4,7%), seguida de Restaurantes y hoteles (4,1%). También, la división con mayor incidencia en la variación mensual regional fue Alimentos y bebidas no alcohólicas, principalmente por las subas en Carnes y derivados y Verduras, tubérculos y legumbres.

Por otra parte, las dos divisiones que registraron las menores variaciones en enero de 2026 fueron Educación (0,6%) y Prendas de vestir y calzado (-0,5%). A nivel de las categorías, los precios Estacionales (5,7%) lideraron el incremento, seguidos de IPC núcleo (2,6%) y Regulados (2,4%).

Vale decir que esta medición vieja del IPC, debió cambiarse hace al menos dos años. Fue el propio Fondo Monetario el que le pidió al Gobierno que actualizara la medición. Lavagna insistió en hacerlo y hasta validó la fórmula nueva con el banco JP Morgan, que elabora el Riesgo País, pero el Gobierno se negó.

Dos denuncias

Dos denuncias se presentaron en la víspera por la intervención política al Indec. Por un lado, los trabajadores de ATE, reclamando la independencia del organismo. Otra, del diputado Esteban Paulón, que denunció penalmente a Caputo.

“Una vez más, es imperioso defender la independencia del Indec con respecto al poder político. La negativa del gobierno nacional a publicar el IPC con la actualización en base al uso de la ENGHo 2017/2018 constituye una intromisión en las estadísticas públicas que rechazamos de plano. Más aún, en un contexto donde el indicador no deja de crecer desde hace ya 8 meses”. Destacó ATE.

Agregaron que “los argumentos esgrimidos por los funcionarios gubernamentales van desde la difamación a quienes trabajamos en el instituto, hasta malabares argumentativos para defender lo indefendible. Hablan de “espías kirchneristas” frente a una metodología que fue definida bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional. Sostienen una “ruptura de la comparabilidad” cuando cualquier ponderador permitiría medir si existe o no una reducción de la variación de precios”.

Los trabajadores del Indec van incluso más allá. Dicen que “lo que realmente le preocupa al gobierno es que el IPC se utiliza para actualizar jubilaciones y asignaciones familiares, es una referencia en las negociaciones paritarias e inclusive está indexado a las bandas de flotación del dólar. Mediante esta medida el gobierno pretende seguir ajustando a la baja los ingresos de los sectores populares”.

A su turno, el diputado Paulón presentó una denuncia penal contra el Ministro de Economía, Luis Caputo, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y las autoridades del Indec, Pedro Lines y Josefina Rim. La presentación judicial los acusa de abuso de autoridad y destrucción o inutilización de registros públicos, basándose en la suspensión arbitraria del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) que ya se encontraba técnicamente finalizado y listo para su implementación desde marzo de 2025.

Según la denuncia, la decisión de frenar un proyecto que costó 5 millones de dólares y cinco años de trabajo técnico repite el esquema de intervención del año 2007 que recientemente recibió sentencia firme contra exfuncionarios.

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