Francisco de Quevedo escribió: Es mas fácil escribir contra la soberbia que vencerla.
Friedrich Nietzsche escribió: “La vanidad es la ciega propensión a considerarse como individuo no siéndolo”.
Voltaire escribió: “Decimos una necedad y a fuerza de repetirla acabamos creyéndola”.
Friedrich Nietzsche escribió: “Nada más hipócrita que la eliminación de la hipocresía.”
Inspirada en estos pensamientos, alguna vez escribí acerca de estos vicios humanos recurrentes, en forma independientes, hoy quiero evocarlos reunidos, estimulada por la clase política en general, que tiene la particularidad de poseerlos todos juntos.
Pero hay un detalle que debemos tener en cuenta y no olvidar, es que los propietarios de estos vicios carecen de riqueza intelectual y espiritual, situándolos muy lejos de la grandeza.
La soberbia los coloca en un plano superior respecto a sus pares y “no necesitan” saber que lo son, sino que así se sienten y tampoco aceptan ni reconocen los conocimientos de quienes los rodean, porque esa excesiva autovaloración no se los permite.
La vanidad los vuelve ciegos y sordos, sólo escuchan adulaciones, se victimizan frente al fracaso, lisa y llanamente viven en una burbuja, en un mundo prediseñado, donde la crítica no tiene lugar alguno.
El tiempo los fue dotando de hipocresía, una de las tantas formas que tiene la mentira ciento por ciento adquirida, con ella aprendieron a hacer marketing de su propia persona en pro de beneficios materiales.
Como hemos podido advertir en estos tiempos, la necedad también se apoderó de ellos, los hemos visto intolerantes, incautos, verborrágicos, sordos, ciegos y críticos sólo de los defectos ajenos e incapaces de ver los propios.
Sinceramente es lamentable, aunque paradójicamente estos vicios, en éste ámbito parecieran ser virtudes…..
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