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27 de octubre de 2026

 

Bunge cerró su planta de fertilizantes y dejó a 200 trabajadores en la calle

La planta fue fundada en la década del 60 y fue pionera en la fabricación de fertilizantes en América Latina. Los despedidos son trabajadores formados que cobraban en promedio 5 millones de pesos. La firma adujo que es más barato importar de China que producir en Campana. 

La empresa multinacional Bunge anunció el cierre de su planta de fertilizantes en la localidad bonaerense Campana y quedarán sin empleo 200 trabajadores. Será un duro golpe económico para la zona debido a los altos salarios que se pagan y que son motor de la economía local. El secretario general del Sindicato de Químicos y Petroquímicos de Zárate, Oscar Casco, adelantó que se presentarán ante el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires para intentar evitar el cierre de la fábrica y sostener los puestos laborales. 

En una reunión con trabajadores, directivos de la empresa explicaron que dejó de ser competitivo fabricar en el país tiosulfato de amonio, un fertilizante a base de azufre y amoníaco, y que resulta más barato importarlo desde China. El sindicalista señaló que la noticia llegó mientras la planta se encontraba en una parada anual programada para realizar reparaciones. "El lunes a las 17 sacaron a todo el mundo y dijeron que en el curso del día de hoy van a estar llegando los telegramas de despido", relató Casco. Al momento de la entrevista, aclaró, los trabajadores todavía no habían recibido las notificaciones.

El dirigente detalló que en la planta trabajan entre 80 y 90 personas bajo convenio del sindicato Químico y otras 25 a 30 fuera de convenio. A ellas se suman trabajadores de mantenimiento, vigilancia, comedor, limpieza y otras actividades vinculadas. En total, calculó que alrededor de 200 personas se quedan sin trabajo.

La política de apertura indiscriminada de importaciones del Gobierno y la reducción de aranceles para productos químicos que se producen fuera de Argentina son los principales motivos del cierre. A esto se suman los altos costos de las materias primas y la energía que dificultan la competencia con productos chinos. Casco explicó que la empresa no había planteado dificultades económicas en las negociaciones previas: recordó que en mayo firmó un acuerdo paritario junto con otras compañías de la actividad sin advertir problemas.

El sindicato presentará una denuncia formal ante el Ministerio de Trabajo para solicitar una audiencia. "La intención de nosotros es revertir esta situación y pelear los puestos de trabajo", afirmó Casco.

La planta que ahora pertenecía a Bunge comenzó a operar en 1968 y fue pionera en la producción de fertilizantes para el campo en América Latina. La fábrica primero estuvo a cargo de Petrosur, luego pasó a manos de Pérez Companc (PECOM) y después fue adquirida por Petrobras. En noviembre de 2009 fue finalmente adquirida por Bunge Argentina por aproximadamente 71 millones de dólares.

Los trabajadores tienen una alta formación química y su salario promedia los 5 millones de pesos. "Un operador necesita entre cuatro y cinco años de formación para trabajar de manera segura en una instalación de este tipo", explicó Casco. 

Zárate- Campana, un cementerio de fábricas químicas 

La región industrial de Zárate-Campana atraviesa una crisis en el sector químico y petroquímico, marcada por el cierre de fábricas, despidos y reducción de personal. Uno de los casos más importantes fue el de Clariant, la multinacional suiza que en junio de 2025 anunció el cierre definitivo de su planta de Zárate, con 42 trabajadores despedidos según el sindicato. Poco después, Archroma cerró sus instalaciones y desvinculó a otros 25 operarios.

Entre ambas compañías, se perdieron 67 puestos de trabajo. A estos casos se sumó Barcan Química, una empresa dedicada al fraccionamiento de productos químicos que cerró después de 12 años de actividad en la ciudad y dejó sin empleo a sus ocho trabajadores. Los cierres también provocaron preocupación sindical por la seguridad ambiental de las instalaciones abandonadas.

La crisis también alcanzó a otras compañías que, sin cerrar completamente sus operaciones, avanzaron con recortes de personal o atravesaron conflictos laborales. Agrofina inició un procedimiento preventivo de crisis y planteó la posibilidad de desvincular a 70 trabajadores, mientras que Alpek protagonizó un conflicto por 29 despidos que inicialmente se resolvió mediante la intervención del Ministerio de Trabajo. Posteriormente, la compañía cerró su planta de reciclaje Ecopek en Zárate, con otros 40 puestos afectados.

También se registraron conflictos y denuncias de despidos vinculados a Bayer, incluidos trabajadores tercerizados. El deterioro del empleo industrial fue denunciado por los sindicatos de la región, que advierten sobre las consecuencias de la reducción de la actividad productiva.

El panorama se agravó durante 2026 con el cierre de Cabot Argentina en Campana, la única fábrica de negro de humo del país, que llevaba más de seis décadas funcionando y cuya salida afectó a unos 150 trabajadores directos e indirectos. También se registraron despidos en la planta de Air Liquide.

Los conflictos se inscriben en un proceso de deterioro del cordón industrial que los sindicatos vinculan con la caída de la producción, el avance de las importaciones y la reducción de costos empresariales. Monsanto y Unilever también forman parte del entramado industrial de la región, aunque no encontré información suficiente para precisar despidos recientes en esas dos compañías. La sucesión de cierres y recortes evidencia una pérdida de capacidad productiva y de puestos de trabajo industriales en uno de los principales polos químicos del país.

El Destape

El impacto del modelo Milei

La automotriz Stellantis paraliza sus plantas de Córdoba y El Palomar

La crisis económica se hace sentir en el sector automotor. La licenciataria en el país de Fiat, Peugeot, Jeep, Citroën y Ram anunció un freno por siete semanas de su producción debido a la caída en las ventas y en las exportaciones.

Tal como lo había advertido a principios de mes, Stellantis, la principal licenciataria en la Argentina de Fiat, Peugeot, Jeep, Citroën y Ram, anunció la paralización por siete semanas de su producción automotriz en las plantas de la provincia de Córdoba y la localidad bonaerense de El Palomar.

La decisión que deja en stand by a 5 mil trabajadores automotrices es producto de la caída en las ventas y en las exportaciones generadas por la política inflacionaria y de apertura irrestricta del gobierno de Javier Milei.

Ya lo había vaticinado a principios de octubre el presidente de la compañía para Sudamérica, Herlander Zola: “El mercado abierto definitivamente nos saca del juego”. Según sus propios números, sólo Peugeot redujo sus ventas del 9 por ciento en 2025 al 5 por ciento en 2026. “Sólo esa caída explica los ajustes que necesitamos en El Palomar”, resaltó el empresario.

Plantas paralizadas y vacaciones compulsivas

Para sortear la crisis y definir cuál camino tomar, la medida que Stellantis tomó paralelamente al freno de su producción fue darle un adelanto de vacaciones compulsivo a sus trabajadores en El Palomar y el Polo Industrial Ferreyra. Por el momento, no comunicó despidos y dijo que solo se trata de una decisión para adecuar la producción a la coyuntura.

Fuentes gremiales citadas por la agencia Noticias Argentinas señalaron que la planta ubicada en el oeste del conurbano bonaerense detuvo su actividad este lunes 26 de octubre y que continuará en esa situación hasta el 18 de enero de 2027.

Según las mismas fuentes, la empresa dispuso adelantar las vacaciones a los operarios y las distribuyó entre noviembre y diciembre de este año.

En esta planta se producen los modelos Peugeot 208 y 2008, cuyas ventas al mercado interno están seriamente afectadas como consecuencia del modelo económico de La Libertad Avanza (LLA), que puso en jaque la producción de empresas en el país.

En tanto, en Córdoba se ajustaron los planes de producción de las picks up Fiat Titanio y Ram Dakota, ambas impactadas por las caídas de las exportaciones impulsadas por el mismo plan económico que tiene en recesión a distintos sectores de la economía local.

Cuando la crisis golpeó las puertas de la licenciataria internacional, hubo avisos de que la producción del Fiat Cronos continuaría bajo los programas previstos. Es decir que no habrá una paralización total de la producción. Pero todo está por verse.

La crisis, versión automotriz

Por lo pronto, la firma ya comunicó a sus proveedores autopartistas los cambios previstos. Stellantis emplea a unos 5 mil trabajadores en sus diferentes plantas y un número aún mayor entre las autopartistas que son sus proveedores.

Las dos plantas funcionan hace décadas, desde antes de que esa firma arribara al país. Stellantis Argentina comenzó a operar en enero de 2021, durante el gobierno de Alberto Fernández, cuando se concretó la fusión internacional entre los consorcios Fiat Chrysler Automobiles (FCA) y Grupo PSA (Peugeot, Citroën y DS).

Meses atrás la compañía había echado a unos 600 operarios en la Argentina producto de la falta de ventas y la consecuente falta de actividad. Pero a esta situación recrudeció.

“Dependiendo del mercado, de las reglas y de la competitividad de los productos podemos migrar (el trabajo en las plantas) de una a otra, mantener las dos, cerrar una y mantener la otra o bien cerrar las dos”, había dicho Zola en la primera semana de octubre.

Pagina 12

 

26 de marzo de 2026

 

Crisis en la industria automotriz: una de las principales empresas cierra un turno de producción

Se verá afectada la producción de cuatro modelos emblemáticos y se abrirá un plan de retiros voluntarios para sus empleados.


Una de las principales fabricantes automotrices de Argentina, la empresa Stellantis, anunció que cerrará uno de los turnos de producción de una de sus dos plantas y lanzará un plan de retiros voluntarios, en medio de la fuerte crisis que atraviesa esta industria en el país. La medida afectará a la planta que Stellantis posee en El Palomar, en la que se producen principalmente los modelos híbridos Peugeot 208 y Peugeot 2008, y en menor medida los utilitarios Peugeot Partner y Citroën Berlingo.

"La Planta de El Palomar de Stellantis Argentina inició una etapa de reacomodamiento gradual del volumen productivo para adecuarlo a la dinámica real actual del mercado argentino y sobre todo, brasilero", confirmaron fuentes de la empresa a El Destape.

En ese sentido explicaron que "el sector enfrenta importantes desafíos de competitividad y resulta indispensable alinear el proceso productivo al contexto y a las proyecciones, tanto de la demanda interna pero sobre todo de las condiciones que se generan en el mercado de Brasil, a fin de garantizar la sustentabilidad operativa del negocio". 

"En función de esta necesaria adaptación, en abril se comunicará y en mayo se implementará un Plan de Retiro Voluntario entre los colaboradores", anunció Stellantis y aclaró que "esta definición se desarrolla con un proceso informativo hacia el personal, los delegados, el sindicato y los proveedores, en estricto cumplimiento con las normas y leyes laborales vigentes, privilegiando el respeto y el compromiso con los integrantes de la cadena de valor". 

Además, desde Stellantis, un gigante del sector surgido de la fusión de marcas como Peugeot, Citroën, Fiat y Chrysler -entre otros- señalaron a El Destape que no habrá despidos ni suspensiones por fuera del plan de retiros voluntarios que se abrirá en las próximas semanas.

"La readecuación operativa de la actividad de la Planta de El Palomar tiene el objetivo de mantener por supuesto la sustentabilidad industrial, incluso en una planta que fue elegida para la producción de vehículos híbridos, siendo la única que por el momento lo hace en nuestro país", explicó también la empresa.

La crisis de la industria automotriz

La producción automotriz argentina cerró 2025 con una caída del 3,1%, luego de un fuerte deterioro hacia el final del año, ya que en el cuarto trimestre la actividad se contrajo 22,6% interanual, junto con una debacle en la cantidad de patentamientos.

Esto se debió a que el sector se vio impactado por el cese productivo de tres modelos nacionales —Nissan Frontier, Renault Alaskan y Volkswagen Taos— y por el derrumbe de las exportaciones hacia Brasil durante el segundo semestre, advirtió un informe de la consultora IES.

De esta manera, el sector no logró cumplir con las expectativas de producción para el año. Mientras se proyectaban unas 550.000 unidades, finalmente la producción se ubicó en 490.876 vehículos.

En contraste, el mercado interno mostró un desempeño más favorable. Las ventas de 0 km alcanzaron 611.103 patentamientos, el mejor registro desde 2018. Sin embargo, la evolución fue de mayor a menor a lo largo del año, afectada por la pérdida de dinamismo de los salarios y por el menor acceso al financiamiento.

De este modo, la industria automotriz acumula ocho meses consecutivos de caídas interanuales en la producción (junio de 2025 fue el último mes con crecimiento en la producción de vehículos), principalmente por la pérdida de mercados externos.

El Destape

12 de marzo de 2026

 Comunicado formal contra dichos del Presidente y un video muy picante

El video “chorro” y la doble Nelson a Milei

La entidad marcó su “profundo malestar y preocupación por las declaraciones del Presidente”. El tape que desafía: “¿somos chorros?”

Leandro Renou

Luego de que el Presidente Javier Milei dijera en Nueva York que todos los que defienden a la industria nacional son ladrones, la Unión Industrial Argentina (UIA) quedó bajo presión y salió a confrontar por una doble vía: por un lado, un comunicado formal en el que expresan “nuestro profundo malestar y preocupación por las declaraciones” del mandatario. Por otro, un video viral de factoría presuntamente independiente, que circuló en los chats de la mesa chica y donde hay un desafío más duro a las políticas oficiales. El tape abre desafiante: “Chorros? ahora resulta que ser industrial en Argentina es robar...”

El texto del comunicado se craneó rápido unos minutos después de los exabruptos del presidente. Sobre todo porque Martín Rappallini, titular de UIA y hombre de Techint, había viajado especialmente a bancar el modelo a los Estados Unidos. Estaba escuchando, en plena crisis histórica de la industria, los insultos del jefe de Estado contra los ceos fabriles. La calentura de los empresarios fue tal que varios le pidieron a Rappallini que se vuelva. Finalmente, consensuaron un comunicado osado para lo que son los parámetros posibles de la casa fabril.

“Desde la Unión Industrial Argentina expresamos nuestro profundo malestar y preocupación por las declaraciones del presidente Javier Milei, en las que calificó a “aquellos que defienden la industria nacional” -es decir, también los industriales argentinos- con expresiones que creemos injustas e infundadas porque distorsionan el rol que ha tenido y tiene la industria en la historia económica y social del país", precisa el texto. Y agrega que “a lo largo y ancho de la Argentina existen miles de empresas industriales -grandes, medianas y pequeñas- que todos los días abren sus puertas y hoy están atravesando un momento muy difícil por la caída de las ventas y la actividad. Detrás de cada una de ellas hay empresarios, trabajadores y familias que sostienen el entramado productivo nacional en contextos muchas veces complejos, y están haciendo un esfuerzo inmenso para adaptarse al nuevo escenario que propone el gobierno nacional”.

Destaca la UIA que, por eso, “cuando desde la máxima investidura institucional se utilizan expresiones que descalifican a quienes producen e invierten, se genera un agravio injusto hacia ese esfuerzo cotidiano y se debilita el clima de respeto que la Argentina necesita reconstruir”. Hacia el final del documento hay una caricia que no podía faltar en el discurso culposo de los ceos fabriles que simpatizan con el modelo: aseguran que “la Argentina está trabajando para volver a ser un país que atraiga inversiones externas e internas. En ese proceso, los inversores observan no solo las oportunidades económicas, sino también la calidad de la convivencia democrática, el respeto institucional y el clima de negocios que ofrece un país. Las descalificaciones públicas hacia quienes producen y generan empleo no contribuyen a consolidar ese camino”.

Por último, la entidad afirma que esto es importante, sobre todo, “cuando no existe ninguna denuncia ni delito que involucre a las personas o sectores que han sido objeto de estos agravios, tratándose simplemente de una opinión que, al provenir de la máxima autoridad del país, adquiere una relevancia institucional inevitable”.

Verdades y video

“Una empresa abre todos los días, produce, invierte, arriesga capital propio, contrata gente y paga salarios”, destaca el video que muchos suponen está elaborado por dos de las empresas grandes que manejan poder en la UIA.

El tape, de 40 segundos, que se pregunta si los industriales son “chorros”, muestra un relato con imágenes de gente produciendo diferentes bienes. Agregan que esas empresas “pagan impuestos, IVA, Ingresos Brutos, Impuesto al Cheque, contribuciones patronales y ganancias”, en un claro tiro directo a un gobierno que no bajó tributos.

“El empresario, si pierde, arriesga. El Estado no arriesga nada, pero igual cobra. Si los que la defienden (a la industria) son chorros, quien se queda con todo lo que pagan?”, termina el video.

Pagina 12

14 de febrero de 2026

 

Los industriales reclamaron por la recesión y Caputo miró para otro lado

Los popes fabriles esperaban definiciones en un contexto de pérdida de competitividad, caída del consumo y ausencia total de políticas industriales. Pero el ministro no se hizo cargo y le tiró la pelota a los gobernadores e intendentes.

Era la primera reunión del ministro de Economía, Luis Caputo, con industriales luego del duro cruce que mantuvo con el CEO de Techint, Paolo Rocca. Los popes fabriles esperaban definiciones en un contexto de pérdida de competitividad, caída del consumo y ausencia total de políticas industriales. El apoyo a la flexibilización laboral no se la negaron los empresarios, pero manifestaron su preocupación por los sectores más afectados y la necesidad de trabajar en la recuperación de la industria. Pero Caputo es hábil para quitarse la marca y responsabilizó a gobernadores e intendentes por los impuestos, como si la política cambiaria y fiscal la manejaran esas jurisdicciones.

Las autoridades de la UIA analizaron la agenda para la modernización laboral. Coincidieron en la importancia de avanzar con la modernización del marco laboral como condición necesaria para la generación de empleo formal, luego de más de una década sin creación de nuevo empleo registrado. Es fundamental la reducción de la litigiosidad y la posibilidad de que las empresas tengan mayor previsibilidad del marco normativo.

Sin embargo, manifestaron su preocupación por el desempeño negativo de la actividad y manifestaron la importancia de que continúe la baja de tasas y se avance en una reforma que reduzca la presión fiscal al sector formal. Coincidieron en la importancia de generar condiciones para revertir la situación actual y lograr un desarrollo parejo de todos los sectores industriales de forma de no perder tejido empresarial y PyME.

La UIA planteó la necesidad de un comercio exterior inteligente, orientado a nivelar la cancha y que garantice el cumplimiento tributario, establezca reglas claras para las plataformas electrónicas internacionales y refuerce la lucha contra prácticas ilegales. Un comercio basado en reglas claras, transparentes y de competencia leal es clave para sostener la producción formal, el empleo industrial y una inserción internacional equilibrada y sostenible. Caputo les respondió que la competitividad de la industria es responsabilidad de provincias y municipios.

Pero las provincias no hacen magia. Buenos Aires es responsable del 50% del valor agregado industrial del país y es la más golpeada por la apreciación cambiaria, la liberalización de las importaciones, la caída del mercado interno y la pérdida de poder adquisitivo. En un año, se destruyó 10% del valor agregado industrial bonaerense. En la Rioja se suman los ceses y despidos en la industria textil. El ajuste y la apertura golpean fuerte.

Lo que pretende Caputo es que las provincias ajusten más impuestos, mientras las ahoga con la baja de las transferencias de Nación. Con esa misma falta de fondos, le es imposible crear programas de ayuda a pymes y trabajadores. La única opción, la preferida de Caputo, es tomar deuda.

El Centro de Estudios UIA (CEU) presentó los datos de diciembre, donde la producción nacional registró una caída interanual del 3,9%. La industria cerró el año con un crecimiento del 1,6% interanual, aunque se ubicó un 9,6% por debajo de los niveles de 2022. En cuanto al empleo registrado, en octubre se aceleró la caída con una pérdida de 6.718 empleos en relación a septiembre (-0,6%), acumulando una baja de 60.224 puestos de trabajo desde el último máximo alcanzado en agosto de 2023.

La Unión Industrial Argentina sostiene que la competitividad de la economía argentina y la dinámica de precios deben analizarse desde una mirada integral de las cadenas productivas, considerando el impacto de los costos locales —logísticos, financieros, fiscales y laborales— y del contexto macroeconómico. Sectores transables y con altos niveles de empleo, como el textil, calzado y confecciones, forman parte de un entramado industrial que necesita previsibilidad y condiciones adecuadas para producir, invertir, sostener el empleo formal y contribuir a la demanda interna.

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5 de agosto de 2025

La siderúrgica es el mayor empleador privado de  Bragado

La crisis económica también golpea a Acerbrag

La planta detuvo sus operaciones por tiempo indeterminado. Ya lo había hecho anteriormente entre febrero y marzo de este año.

Marcial Amiel

La siderúrgica Acerbrag acaba de detener la producción de su planta del Parque Industrial de Bragado, ubicada en el kilómetro 210 de la Ruta 5. Según la versión oficial, no se trata de una parada técnica, sino que se explica por la falta de ventas que aqueja al sector en su conjunto.

La noticia fue comunicada oficialmente por las autoridades de la empresa el viernes y, aunque se prevé un parate de al menos dos semanas, nadie sabe con certeza cuando se retomarán las operaciones. 

La empresa había atravesado la misma situación en febrero pasado, cuando detuvo las áreas de laminación y acería hasta entrado el mes de marzo. Bragado, la ciudad que integra la Cuarta sección y es gobernada por el justicialista Sergio Barenghi, siente el golpe. Acerbrag emplea de manera directa a 600 personas y es uno de los principales motores económicos de la localidad, que cuenta con 46 mil habitantes.

Sin embargo, según pudo saber Buenos Aires/12, la explicación de la empresa a los medios es contradictoria con otra que ellos mismos habían brindado anteriormente a sus propios trabajadores, lo que genera una situación confusa y ambigua.

Hace alrededor de un año, cuando comenzó a sentirse la caída de la demanda, la empresa se desprendió de ochenta trabajadores. Poco después, anunciaron una parada para agosto de este año, para cambiar un transformador por otro más grande, una inversión que aumentaría la productividad de la planta. 

Por ese motivo, la parada estaba ya prevista y no generaba preocupación, hasta la aparición del comunicado a los medios locales. Ahora, en cambio, la explicación allí expuesta genera dudas y desconfianza. 

Mientras algunos trabajadores manifiestan preocupación por la continuidad de sus empleos, otros sostienen que ese es justamente el objetivo: sembrar pánico para contar con trabajadores más dóciles. Y argumentan que, tras la tanda de despidos de 2024, la planta comenzó a incorporar por trabajadores, por goteo, pero dentro del nuevo marco legal, con menos derechos.

De hecho, el mes pasado, Acerbrag produjo 23 mil toneladas, un número que ellos consideran aceptable. "No tiramos manteca al techo, pero para el contexto, no estamos tan mal", analizan, a la vez que permanecen alertas a cualquier novedad que se produzca o movida de la empresa. 

La suspicacia de los trabajadores se funda también en la reticencia del sector empresario a aumentar salarios. La paritaria de 2024 demoró más de diez meses de conflicto. La de 2025 está acordada y se espera la inminente pero tardía homologación por parte de la secretaría de Trabajo, conducida por un ex Techint, el abogado Julio Cordero.

La situación de Acerbrag es análoga a la del resto del sector, cuyos principales jugadores son Ternium y Tenaris, del grupo ítaloargentino con sede en Luexemburgo Techint,  Acindar, de la multinacional Arcelor Mittal.

El presente de la siderurgia

La industria siderúrgica provee al agro, a la construcción, a las industrias automotriz y de línea blanca, pero todas ellas enfrentan un severo parate, debido a la política económica del gobierno libertario que conduce Javier Milei. Durante buena parte de 2024, la excepción fue la actividad hidrocarburífera, con epicentro en Vaca Muerta, pero hoy también allí se opera en niveles bajos.

Acerbrag produce, entre otros insumos de construcción, mallas y hierros, que se utilizan en fundaciones y distintas estructuras para contener el hormigón. Pero la obra pública se paralizó completamente el 10 de diciembre de 2023 y el gobierno entrante hasta se negó a pagar los últimos certificados de obra aprobados durante la gestión anterior, generando un importante quebranto a muchas empresas.

La obra privada tampoco pasa por un buen momento. El tipo de cambio artificialmente planchado duplicó el costo del metro cuadrado y, como señalaron a Buenos Aires/12 fuentes del sector, "antes construía a 800 dólares y vendía a 1.500  o 2.000. Ahora tendría que construir a 1.500 o 1.800 dólares para vender arriba de 3000. ¿Vos ves mucha gente comprando a ese valor?". 

Acerbrag nació en la década de 1960 y experimentó casi tres décadas de crecimiento ininterrumpido. En 1992, en el marco del proceso de fusiones, adquisiciones y concentración de empresas que signó al menemismo, fue adquirida por el Grupo Lupier. En 2007 la totalidad del paquete accionario fue adquirida por la brasileña Voltorantim. 

Bragado integra, junto con otras ciudades como Chivilcoy, Pehuajó y Carlos Casares, el corredor productivo de la ruta 5, que se encuentra severamente dañado. En Carlos Casares se está la casa matriz de Los Grobo, la agrícola al borde de la quiebra. En Chivilcoy se encuentra Bicontinentar, la ex Paquetá, que cerró con Macri, reabrió con Alberto Fernández y hoy pelea por sobrevivir. Ambas empresas, en otro contexto macroeconómico, eran altamente competitivas. 

Pagina 12


4 de agosto de 2025

"Esta es la tercera etapa de una desindustrialización que viene de la dictadura"

Villa Constitución, entre la crisis de Acindar y el voto libertario

Golpeada por la recesión económica que hizo caer sus ventas, la principal acería del país viene de suspender esta semana a 600 trabajadores y planea medidas similares en sus otras cuatro plantas. Parte de la ciudad, donde las ventas cayeron un 40 por ciento, está en vilo. Crónica de una ciudad donde la idiosincrasia combativa convive con votantes de LLA.

Laura Vales

Acindar, la principal acería privada del país, suspendió en la semana a 600 trabajadores en su planta de Villa Constitución. Este lunes volverán a trabajar, pero el panorama es muy complicado porque la fábrica habla de realizar nuevas suspensiones de aquí a fin de año, e incluso de despidos. Acindar viene de un proceso de caída de su producción desde el inicio del gobierno de Javier Milei y en el ultimo año y medio, mediante retiros voluntarios y con la no renovación de contratos, ya se desprendió de 350 operarios. Las suspensiones de esta semana agregaron una nueva cuota de incertidumbre y pusieron a parte de la ciudad en vilo. No es para menos: sus 52 mil habitantes dependen, de manera indirecta o indirecta, de los sueldos que paga la acería.

La empresa --hoy en manos de la multinacional Arcelor Mittal-- sostiene que está afectada por la eliminación de la obra pública y la caída en la construcción privada, debido a la recesión. Su problema es que no vende. Las políticas libertarias de déficit cero, valorización financiera, enfriamiento de la economía para controlar la inflación y apertura de las importaciones ponen en jaque sus posibilidades de seguir produciendo. Son razones de fácil comprensión. El mes pasado, en medio de una pulseada con el sindicato, la empresa importó de China una remesa de alambre. También tiene su lógica.

Pero hay otro tema que no la tiene: en las últimas elecciones de concejales, realizadas hace apenas un mes, la ciudad votó mayoritariamente a La Libertad Avanza. ¿Despuès de un año y medio de gobierno de Milei? Sí. ¿Con la producción de Acindar en caída libre? Sí. 

La decisión contrasta con la historia de Villa Constitución, sede de los Villazos en los '70, una localidad donde el sindicalismo ha sabido actuar con vecinos y comerciantes en un mismo cuerpo. Sin embargo, hoy esa idiosincrasia combativa (más o menos consciente en todos los villenses) convive con el voto libertario.

En la UOM

En la Unión Obrera Metalúrgica, Pablo González, secretario general del gremio, recibe a Página/12 acompañado por Matías Ruffini, de la comisión interna, y otros delegados. Nos sentamos en torno a una mesa larga, en una sala muy masculina, con pocos adornos. Sobre un estante se apoyan trofeos de un campeonato de fútbol. En toda la planta, revelarán ellos después, trabajan apenas tres mujeres. En las paredes, dos pequeños cuadros de bronce recuerdan los Villazos.

Pablo González cuenta que la acería produjo el último mes 53 mil toneladas de acero; es la mitad del promedio mensual que tenía hasta 2023. 

—Acindar tiene acá dos hornos eléctricos; hoy funciona con uno solo. Por la caída en la produccion, desde el año pasado acordamos operar con un 70 por ciento del plantel y evitar los despidos —dice Pablo. 

—¿Qué porcentaje de la planta está hoy suspendido?

—Casi un 50 por ciento. Esto incluye a trabajadores de planta permanente y a contratados, que durante la suspensión cobran el 75 por ciento del sueldo. 

Acindar tiene aquí trabajadores de tres tipos: los permanentes o de planta —que actualmente son 940—, otros que están bajo contrato —unos mil, que dependen de empresas contratistas— y un sector de tercerizados, que trabajan en talleres metalúrgicos externos y  son unas 900 personas.

Ese sistema de tres círculos es una herencia de los '90, cuando un cruento proceso de restructuración impuso la precarización de parte de los puestos de trabajo. Según a qué categoría pertenezcan, los trabajadores tienen derechos dispares: más si son permanentes, menos si son tercerizados. 

Más adelante se verá que hay quienes en Villa Constitución hoy identifican esto —más que con el complejo proceso de pérdida de derechos y defensa de conquistas históricas— con el goce de privilegios. Lo concreto es que la crisis los afecta de manera diferente: entre los tercerizados y contratados ya hubo quienes perdieron su trabajo por cierres o achicamientos de las empresas contratistas -unos 350 prescindidos desde 2024). En cambio, entre los permanentes el daño llega a la suspensión, o al retiro voluntario.)

—El lunes vuelven a trabajar; ¿con qué panorama?

—El panorama es malo, porque si no mejoran las ventas en tres meses la acería para de nuevo- continúa González-. Ellos están evaluando empezar a agrupar la producción de a dos meses la para parar dos semanas seguidas en el medio; la otra opción es parar una semana por mes de acá a fin de año. Otra posibilidad es que cierren uno de los cuatro turnos con los que hoy trabaja el horno, lo que sería aún peor.

—O sea que en el mejor de los casos van a seguir con suspensiones. Y en el peor, pueden tener despidos.

—La empresa dice que va a abrir retiros voluntarios mejorados, pero está empezando a hablar de despidos. Ya lo viene diciendo, aunque no se anima a entrar en un conflicto con despidos, yo creo que por respeto a la UOM de Villa Constitución, porque saben que si echan gente, la planta va a parar. Y ellos pueden perder la fidelidad de sus clientes.

La crisis de Acindar impacta en toda Vlla Constitución.

El obrero libertario

El tema del votante de Milei se impone. González dice que en la acería hacen asambleas todos los días y se escucha de todo. 

—La opinión de la gente sobre el gobierno nacional va cambiando, despacio, pero siguen todavía muy enojados con el peronismo. Ayer tuve una asamblea y había un compañero que... directamente hacía negacionismo de la realidad. Porque yo le decía "vos sos uno de los que más saben de producción en la planta y tenés los registros de cuánto producimos desde 2013... no me digas que este no es el peor año". Y él contestaba que no, que no era el peor año... "¿Cómo que no, si estamos en julio y se produjo nada poco?" ."Y bueno, pero todavía no terminó el año", dice él... Entonces, hay algunos que van a negar las cosas hasta el final. 

Ruffini interviene para plantear que posiblemente en octubre "el voto sea diferente,  porque se eligen diputados. En la de concejales la elección tuvo un carácter más vecinalista", asegura. Como sea, van a activar en la campaña. Y es que la salida a esta crisis no se ve dentro del modelo económico libertario. "Esta es la tercera etapa de un plan de desindustrialización que viene de la dictadura y se reforzó en los '90. Nosotros hicimos campaña en las presidenciales y siempre hacemos el chiste de decir que no convencimos a nadie. Y es que la plata no alcanzaba, y eso causó mucho enojo. A nosotros el impuesto a las Ganancias nos arrebataba todas las conquistas de años, y eso era muy difícil de discutir".

La Libertad Avanza no habló de Acindar en la reciente elección local, pero en las redes sociales hay un trolleo libertario que acusa a sus trabajadores de ser privilegiados, de haber entrado acomodados, de vivir de la obra pública. Esto genera un confuso clima de malestar. Es raro ver a esos vecinos de pegándose un tiro en el pie, pero ahí están. Y luego de las 600 suspensiones, una referente libertaria, Melina Murialdo, salió minimizar el problema y aseguró: "nada de esto va a producir caos, sino transformación".

González habla de un fenómeno a dos puntas: "Acindar nos dice 'ustedes son el hijo pródigo y malcriado, porque son los que mejor ganan y los que peor se portan'... Y en cierto sentido parece que le molesta a todo el mundo que tengamos un buen sueldo, un sueldo conseguido por la idiosincrasia de lucha que siempre tuvo Villa Constitución. En cierto modo hay una envidia que es aprovechada por los trolls libertarios. He visto comentarios de gente que ni siquiera fue metalúrgica y habla con esa malicia".+


Transfundir al muerto 

Lo primero que se ve al entrar al despacho del intendente es un cuadro de Evita, muy grande, colorido. Jorge Berti viene del vecinalismo y es peronista. Lleva tres mandatos como jefe comunal. 

Este año hizo lo que algunos consideran un mal cálculo: en las recientes elecciones, con un peronismo atomizado, partido en cuatro, se alió a una concejal del PRO para presentar lista. Esa combinación no gustó ni a los votantes peronistas ni a los del PRO, que se volcaron a apoyar a Matías Tomasi, el candidato de La Libertad Avanza. 

Tomasi, hijo de un comerciante local, fue el único postulante que venía de afuera de la política y ganó con el 34 por ciento de los votos. Los libertarios pasarán a encabezar así el Concejo Deliberante.

"La gente es como que nos perdió la confianza a la clase política, fundamentalmente a la clase politica de un espacio del campo popular que no le ha sabido dar respuestas, o que no supo poner en valor lo que sí hizo. Cree que todo lo malo que nos está pasando hoy es consecuencia de lo que hicimos nosotros", se queja el intendente.

--¿No fue un error aliarse con el PRO?

--Yo no hice una alianza con el PRO; convoqué a una concejal que militaba en el PRO pero que convoqué porque trabaja muchísimo. Convoqué a las mejores personas, aunque no pensáramos igual. Creí que la sociedad podía dar un paso hacia adelante en ese sentido, de elegir los mejores perfiles, pero bueno... probablemente me equivoqué en la estrategia. No en la persona, porque sigo pensando que es alguien hipertrabajadora.

Berti plantea sobre Acindar una advertencia: "La empresa no vende. Y cada puesto de trabajo que se pierda hoy difícilmente pueda ser recuperado". Si hay despidos, apunta, "cualquier cosa que se haga más adelante va a ser como querer hacerle una transfusión a un muerto. Y desgraciadamente no veo esa conciencia colectiva en la sociedad, porque claramente hay una política avalada por la sociedad, todavía sostenida por la sociedad, que hoy no discute estas cuestiones. A la sociedad le importa la inflación, pero no discute si quiere un país industrial". 

"La industria evidentemente no es el norte de este modelo económico. Está claro que a mayor recesión hay menor inflación, pero también hay menor consumo, más despidos, más gente en la calle. Y esto es lo que está pasando con Acindar, más allá de la obra pública lo que se cayó es el consumo privado y la fábrica está vendiendo la mitad que en 2023".

Entre el miedo y el odio

Villa Constitución se alarga, recostada sobre el río Paraná. En ese punto, ubicado en la parte inferior de la bota de la provincia de Santa Fe, las manzanas son de casitas bajas, buen puestas y cuidadas, casi todas con un auto en la vereda. En su extremo norte está la plaza , la municipalidad, la iglesia y una importante calle comercial que indica que la población ha conocido buenos niveles de consumo, con negocios y barcitos acomodados. En estos tiempos, sin embargo, las ventas han caído el 40 por ciento y en los locales vacíos, los comerciantes repasan sobre lo limpio o hacen cartelitos de ofertas con los que tratan de atraer clientes. Hacia el sur, en la otra punta de la ciudad, está la acería, tan grande que los trabajadores deben tomar dos colectivos internos para llegar a algunos sectores. 

Frente a Acindar está el barrio Luzuriaga, sede de los talleres metalúrgicos que hacen trabajos tercerizados. En la vereda encontramos a  Manolo Gobbi, 50 años, hace 31 trabajador de mantenimiento eléctrico de la planta, como tercerizado. Cuenta que tiene un cuñado suspendido y que a los suspendidos, hoy, les están  ofreciendo los puestos de los tercerizados. "Es lógico si les está bajando la producción", señala con amargura. "Pero es difícil, porque todo se resiente. Yo hacía cortar el pasto, una chica de enfrente de casa lavaba mi auto, y ahora todo lo hago yo. Duele tener que decirles que no".

 ¿Reaccionará la ciudad frente al peligro de los despidos? Algunos notan que con las suspensiones hubo una mayor toma de conciencia. Otros opinan que la reacción está verde todavía. La posibilidad de pensar parece ofuscada por oscuros sentimientos de desconfianza en la poítica, una envidia borrosa y la impresión de que no sirve sumarse a las protestas ("no fui a la marcha porque finalmente los que van a entrar a trabajar son ellos y no yo", dice Fernando, un ex contratado de 28 años, entre los testimonios de la recorrida). 

El desencanto con lo político impide, por ahora, encontrar una salida colectiva. La ciudad todavía no sintió el parate porque aún circula el dinero de los retiros voluntarios. Lo que suceda, se verá en los meses que vienen.  Meses difíciles que tal vez prefiguren, como ha pasado tantas otras veces en la Villa, el futuro de los trabajadores industriales.

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