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10 de agosto de 2026

El propio verdugo

Rafael Bielsa

Marcos Azambuja, secretario general de Itamaraty y embajador de Brasil en Buenos Aires y París, sintetizó con claridad la visión estratégica brasileña sobre la relación bilateral cuando afirmó: “Una Argentina rica, próspera y fuerte nos conviene. Yo soy profundamente proargentino porque soy profundamente probrasileño” (GloboNews, octubre de 2023). Figura emblemática de la diplomacia clásica brasileña —uno de los últimos “barones” de la Casa de Rio Branco—, Azambuja combinaba un sólido tradicionalismo con curiosidad por lo nuevo. Su estilo, elegante e irreverente, expresaba la “paciencia estratégica”: la disposición a tolerar las dificultades de la contraparte cuando el objetivo de largo plazo justifica la espera (Juan Gabriel Tokatlian). Durante años, Brasilia la practicó frente a una Argentina por momentos errática, proteccionista y a menudo imprevisible en sus compromisos internacionales. En ocasiones y respecto de algunos temas, Buenos Aires también lo hizo. Hoy todo indica que Brasil la ha dejado atrás.

La República Federativa se extiende sobre 8,5 millones de km² —el quinto país más grande del planeta— y concentra regiones ecológicas de valor estratégico como la Amazonia, el Cerrado, el Pantanal y una dilatada costa atlántica. Ese territorio le otorga un patrimonio ambiental de primer orden y una base geográfica para la proyección regional. Con más de 213 millones de habitantes (2026), es el séptimo país más poblado del mundo; más del 80 % de su población vive en ciudades, con metrópolis de peso continental como São Paulo y Río de Janeiro. Su economía, con un PIB nominal que supera los 2 billones de dólares, combina la industria (acero, cemento, vehículos, bienes de consumo) con la agricultura, situándolo entre las diez mayores economías mundiales. Para Itamaraty, que se concibe a sí mismo como el “foco” de un Brasil disperso, estos tres elementos —territorio, población y volumen económico— constituyen los fundamentos materiales de cualquier pretensión de actor global. El territorio garantiza soberanía sobre agua, biodiversidad y fuentes de energía; la población asegura un amplio mercado interno y fuerza de trabajo; el tamaño de la economía otorga capacidad de negociación y presencia en los organismos internacionales. Sin embargo, como bien han sabido los mejores diplomáticos brasileños, no se trata solo de números.

En Esplanada dos Ministérios–Bloco H, la dirección postal del Ministerio de Relaciones Exteriores en Brasilia, hay un mapamundi invertido, donde el Sur aparece arriba y el Norte abajo, desafiando la convención eurocéntrica. El planisferio fue lanzado por el Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE, Márcio Pochmann), y utiliza como proyección cartográfica Equal Earth (Šavrič, Patterson y Jenny, 2018), que busca representar los continentes en proporciones reales, corrigiendo las distorsiones de la clásica visualización de Mercator. Brasil está en el centro del mapa, que muestra una visión alternativa del orden mundial, reivindica el Sur Global y reposiciona simbólicamente a América del Sur en el debate internacional. El símbolo político-cultural evidencia que, para Brasil, su concepción de la grandeza no depende solo de la combinación de recursos materiales y humanos, sino también de su cultura y de su mirada de un lugar en el mundo. No es indispensable tener más volumen para ser importante, pero no es importante estar apresado en el propio vértigo, combinando sobreactuación con improvisación, desinformación y confusión. Cuando se agravia a Brasil, lo que está en juego es mucho más que el intercambio comercial.

Construir una sólida relación de política exterior exige una idea clara, no perder nunca de vista todo lo que está en juego y muchos años de esfuerzo. Para derrumbarla, en cambio, basta con una cabeza desordenada, varios disparates y un instante. Se alcanza un logro de largo aliento después de décadas; se retrocede de golpe y reconstruirlo lleva generaciones. Por esa lógica transitará la relación entre Argentina y Brasil.

Chile se ha retirado del Movimiento de Países No Alineados (NOAL), agrupación de 120 miembros de África, Asia y América Latina fundada en 1961. Espacios como el NOAL permiten mantener vínculos en regiones donde no es materialmente posible sostener embajadas y donde, por lo tanto, las relaciones bilaterales son mínimas, como ocurre en gran parte del África subsahariana y de Asia Central. En 2050, según las proyecciones más aceptadas, siete de las mayores economías del mundo serán no occidentales y solo una europea. Ese mismo año, África tendrá unos 2.500 millones de habitantes y uno de cada cuatro seres humanos será africano.

La Cancillería chilena argumenta que el Movimiento nació en otro contexto global y que ya no responde a los desafíos actuales. Sin embargo, pensadores como Jorge Heine advierten que la predictibilidad y la confiabilidad son activos diplomáticos centrales, que el acceso a las grandes ligas de la diplomacia está ligado a la coherencia con determinados valores, y que rendir pleitesía a los poderes momentáneos suele obtener de ellos mayor maltrato. No hace falta mirar muy lejos para comprobarlo.

Haber llamado al presidente Lula “ladrón” y “presidiario”, haberlo hecho durante el lanzamiento de la campaña de Flavio Bolsonaro y haber elegido como escenario São Paulo conforman una cataplasma de triple dimensión: a la máxima autoridad de un país, en un acto de su adversario político y en territorio nacional. Existe en Argentina la costumbre de relativizar los propios excesos cuando se encuentran precedentes en el exterior. No es un argumento válido.

Los choques entre Justin Trudeau y Donald Trump —aranceles, la provocación del “51º estado”, el apodo de “gobernador”— deterioraron la relación, pero no provocaron el retiro ni la expulsión de embajadores. Tampoco lo hicieron las tensiones entre Macron y Meloni, entre Erdogan y Macron (aunque Francia sí llamó a consultas a su embajador en 2020), ni los roces entre Netanyahu y Trudeau. Incluso cuando Alemania retiró temporalmente por una semana a su embajador en Rusia en 2024, lo hizo por un ciberataque atribuido erróneamente a Moscú, no por un insulto verbal.

Parafraseando a Ortega y Gasset, hay argentinos que no saben lo que les pasa, y eso es precisamente lo que les pasa.

Decir guarangadas no significa que las vulgaridades no tengan objetivos. En el caso de nuestro deslenguado, menos una apuesta al triunfo del hijo de Bolsonaro que implorar un liderazgo dentro de la corriente de gobiernos y partidos de derecha que se alinean con Donald Trump en América Latina. Quienes disfrutan del fútbol, este episodio y la cercanía del Mundial 2026 tal vez les hayan traído a la mente una anécdota casi legendaria del fútbol argentino. En 1995, River Plate jugaba las semifinales de la Copa Libertadores contra Atlético Nacional de Medellín. Gabriel Amato quiso definir una jugada con la técnica atribuida a Ricardo “Beto” Infante (1948): se cruza la pierna con la que se patea, por detrás del pie de apoyo. Años después, en una entrevista, Amato recordó el episodio con esta frase: “Si le hacía el gol de rabona a Higuita iba al Milan y no al Hércules”. No fue gol, no fue al Milan. En 1995, el embajador de Brasil en Argentina era Marcos Azambuja y nuestro presidente era hincha de River; tal vez hayan visto el partido.

Pagina 12

8 de agosto de 2026

Brasil, mucho más que un socio comercial: los riesgos económicos de la escalada con Milei

Mientras China compra principalmente materias primas, Brasil es el principal mercado para las manufacturas industriales argentinas. Detrás del vínculo bilateral hay empleo, inversiones, energía y producción.

Las tensiones entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva volvieron a poner en escena una discusión que suele quedar relegada al plano diplomático: cuánto puede costarle a nuestro país deteriorar su relación con Brasil. La respuesta excede largamente el comercio exterior ya que detrás del principal socio comercial funciona una red de industrias, cadenas de producción, inversiones y proyectos energéticos que hoy dependen de ese vínculo. En otras palabras, no se trata solamente de vender menos, sino de afectar una parte clave del aparato productivo argentino.

En concreto, Brasil concentra casi el 15,0% de las exportaciones argentinas y aporta uno de cada cuatro dólares que el país importa, pero el dato más relevante radica en que se trata del principal destino de las manufacturas industriales: compra dos de cada tres autos que exporta la Argentina, abastece al sistema eléctrico en momentos críticos y aparece como el mercado más importante para la expansión del gas de Vaca Muerta. Esa integración explica por qué una escalada política puede tener efectos mucho más profundos que los de una disputa diplomática.

"Brasil es el único socio que le compra a la Argentina empleo calificado y no solo materia prima. Es decir, mientras que perder participación en China cuesta divisas; perder participación en Brasil cuesta fábricas", alertó un informe privado que midió los costos de la histórica crisis diplomática que se desató con el país vecino, luego de los reiterados insultos y ataques del presidente Milei al máximo mandatario de ese país.

Argentina y Brasil no sólo comercian, producen juntos

Decir que Brasil es el principal socio comercial de nuestro país ya casi se volvió un lugar común, sin embargo, esa definición dice poco sobre lo que realmente está en juego cuando la relación bilateral entra en tensión. El vínculo con el país vecino no se limita al intercambio de bienes ya que sostiene una parte sustancial de la producción industrial, abastece de insumos a las fábricas locales, explica buena parte de las exportaciones con mayor valor agregado y es clave para proyectos estratégicos vinculados a la energía y la inversión. En ese sentido, las recientes tensiones diplomáticas entre la Argentina y Brasil reabrieron viejas discusiones sobre la relación de los Estados pero detrás del debate político existe una pregunta más concreta vinculada a ¿cuánto le costaría a la Argentina pelearse con Brasil? 

Sobre ello, los números ayudan a dimensionar esa relación. En 2025, el intercambio comercial entre ambos países alcanzó 31.195 millones de dólares. Brasil concentró el 14,7% de las exportaciones argentinas y fue origen del 24,3% de las importaciones, consolidándose como el principal socio comercial del país. Sin embargo, el dato más relevante no es cuánto se comercia, sino qué se comercia: el 64% de las ventas argentinas hacia Brasil corresponden a manufacturas de origen industrial, una proporción muy superior a la que se observa en mercados como China o la Unión Europea, donde predominan los productos primarios y las manufacturas agropecuarias.

Esa diferencia marca dos modelos de inserción internacional. Mientras otros destinos compran principalmente soja, minerales o derivados agroindustriales, el país vecino demanda bienes producidos en fábricas argentinas: automóviles, autopartes, maquinaria, productos químicos, plásticos y otros bienes industriales. Por eso, una eventual pérdida de ese mercado no implicaría solamente menos ingreso de divisas, sino un impacto directo sobre la actividad industrial y el empleo, según precisó un documento elaborado por la Fundación Encuentro donde se destacó que "perder participación en China cuesta divisas; perder participación en Brasil cuesta fábricas”.

La dependencia, además, es de doble vía. Brasil no sólo es el principal destino de buena parte de la producción industrial argentina, sino que también provee una porción significativa de los insumos que utilizan las fábricas locales. El déficit comercial bilateral, lejos de mostrar un vínculo prescindible, refleja el grado de integración alcanzado por ambas economías. Una interrupción de esos flujos no supondría simplemente importar menos, sino poner en riesgo procesos productivos que dependen de componentes brasileños para seguir funcionando.

Casos testigo: industria y energía 

Si hay un sector que resume hasta qué punto las economías de ambos países están integradas es el automotriz. La industria funciona desde hace décadas como una cadena de producción regional, en la que una misma pieza puede cruzar varias veces la frontera antes de convertirse en un vehículo terminado. En ese esquema, la relación con Brasil no responde únicamente a la lógica de un comprador y un vendedor, sino a un proceso industrial compartido que involucra terminales, autopartistas y miles de proveedores distribuidos a ambos lados de la frontera. Los datos relevados por el centro de estudios reflejan esa dependencia ya que el año pasado, el 67,2% de los automóviles exportados por la Argentina tuvo como destino Brasil, una participación que se mantuvo prácticamente sin cambios durante el primer cuatrimestre de 2026

Para los especialistas, esa integración explica por qué una crisis diplomática tendría efectos mucho más profundos que la caída de las exportaciones. Brasil no puede ser reemplazado rápidamente por otro mercado capaz de absorber ese volumen de producción, ni tampoco existe una red alternativa de proveedores que permita reorganizar en el corto plazo una cadena construida durante décadas. Las consecuencias alcanzarían especialmente a los principales polos automotrices del país, como Córdoba, Santa Fe y la provincia de Buenos Aires, donde se concentra buena parte del empleo industrial vinculado al sector.

Sin embargo, la integración entre ambos países tampoco termina en las fábricas. En los últimos años, Brasil se convirtió en un socio estratégico para el sistema energético argentino, tanto por el intercambio de electricidad como por las perspectivas de exportación de gas de Vaca Muerta. En ambos casos, el denominador común vuelve a ser el mismo, la cooperación entre los dos países dejó de ser solamente una cuestión diplomática para transformarse en una condición de funcionamiento de sectores considerados estratégicos para la economía.

El documento al que accedió este medio recordó que durante el verano de 2025, cuando la Argentina atravesó el mayor pico de demanda eléctrica de su historia. En esa jornada, el sistema importó alrededor de 1.500 MW desde Brasil, muy por encima de la energía recibida desde Bolivia o Paraguay, y semanas antes, incluso, la Secretaría de Energía había autorizado compras de hasta 2.200 MW para reforzar el abastecimiento frente a la ola de calor. Según el informe de Fundación Encuentro, la energía importada representó en promedio cerca del 5,0% de la matriz eléctrica argentina y Brasil es su principal proveedor.

Asimismo, la dependencia no se limita al presente. El país vecino aparece también como el principal mercado potencial para el gas de Vaca Muerta. Ambos gobiernos firmaron en 2024 un memorando de entendimiento con el objetivo de alcanzar exportaciones de hasta 30 millones de metros cúbicos diarios en un plazo de cinco años y, en abril de 2025, se concretó el primer envío de gas argentino hacia territorio brasileño a través de Bolivia.

En otras palabras, si la industria representa el presente de la integración bilateral, el desarrollo energético representa buena parte de su futuro. En ambos casos, la previsibilidad en la relación entre los dos países aparece como un activo económico tan importante como la infraestructura o las inversiones.

Impacto a futuro

Un tercer punto clave tiene que ver con que la relación económica entre ambos países tampoco se agota en el comercio o la producción. Brasil es uno de los principales inversores extranjeros en la Argentina y su presencia se extiende a sectores estratégicos como el sistema financiero, la industria alimenticia, los frigoríficos y la construcción. Según datos del Banco Central citados en el informe referido, al primer semestre de 2024 ocupaba el cuarto lugar entre los países con mayor stock de inversión extranjera directa en la Argentina, con más de 13.500 millones de dólares invertidos.

Sin embargo, el documento adviertió que esa relación también comenzó a mostrar señales de deterioro. Luego de haber sido el principal origen de ingresos netos de inversión durante el segundo trimestre de 2024, Brasil pasó a encabezar las salidas netas de capital hacia fines de ese mismo año y durante el primer trimestre de 2025. Si bien esos movimientos responden a múltiples factores económicos, los economistas del centro de estudios sostuvieron que la calidad del vínculo bilateral constituye un elemento que puede influir sobre futuras decisiones de inversión y expansión empresaria. En ese sentido, el costo de una escalada diplomática no necesariamente se traduciría en una ruptura abrupta de los negocios entre ambos países, sino en un proceso más silencioso: inversiones que se postergan, proyectos que se demoran o empresas que privilegian otros mercados para expandirse

Por último los especialistas destacaron que el vínculo con Brasil constituye una de las pocas políticas de Estado que logró sostenerse desde el retorno de la democracia. Desde la Declaración de Foz de Iguazú, en 1985, hasta la consolidación del Mercosur, la integración económica sobrevivió a gobiernos de distinto signo político porque respondía a una lógica que trascendía las afinidades ideológicas: preservar un mercado para la industria argentina, fortalecer cadenas regionales de producción y construir un espacio económico con mayor capacidad de negociación internacional.

En defintiva, pelearse con Brasil puede tener un costo diplomático pero -sobre todo- puede tener un costo productivo y ese costo no se mide sólo en dólares de exportación, sino también en fábricas, inversiones y empleo.

El Destape

6 de agosto de 2026

Otro escándalo diplomático: China cruzó a EE.UU por presionar a una cooperativa Argentina

La Embajada de China en Buenos Aires acusó a Washington de apelar al quite de visas para bloquear el avance de Huawei en el país, bajo la mirada complaciente del gobierno de Javier Milei.

En un duro comunicado oficial, la Embajada de la República Popular China en la Argentina denunció una abierta persecución por parte de Estados Unidos para entorpecer la cooperación tecnológica bilateral con Argentina. La acusación central apunta a que la representación de Washington recurrió al quite de visados a empresarios locales para impedir la libre contratación de tecnología china. 

Según el documento oficial del portavoz de la delegación china, la Embajada de Estados Unidos en el país "ha avivado deliberadamente la ‘teoría de la amenaza china’". Pekín sostiene que las autoridades norteamericanas han "generalizado el concepto de seguridad nacional" para interferir de forma directa en decisiones comerciales de compañías privadas argentinas. 

El mecanismo denunciado es tan rudimentario como efectivo: "Mediante la revocación de visados", Washington ha "impedido de forma descarada que empresa argentina tenga cooperación normal con la empresa china Huawei". Para la representación de Pekín, estas maniobras "reflejan plenamente la arrogancia y los prejuicios de Estados Unidos".

Esta disputa expone el rol complaciente del gobierno de Javier Milei con EE.UU. Desde su asunción, el mandatario libertario proclamó un alineamiento incondicional con la Casa Blanca, subordinando la política exterior a los intereses geopolíticos de Washington.

Sin embargo, el caso saca a la luz una severa contradicción ideológica: mientras el Presidente realiza encendidas defensas del libre mercado, la propiedad privada y la desregulación absoluta, su gestión observa en silencio cómo una potencia extranjera coerciona a firmas locales, limitando su derecho a elegir libremente a sus proveedores en el sector estratégico de las telecomunicaciones.

La inacción gubernamental frente a la anulación de visas como presión corporativa representa una devaluación práctica de la soberanía nacional y una distorsión de las reglas de juego que el oficialismo dice defender. En su declaración, la embajada china calificó el accionar estadounidense como "una grave falta de respeto hacia la soberanía de otros países y un grave menoscabo de los principios del libre mercado".

El comunicado concluye señalando la "naturaleza hipócrita" de una potencia que declama libertad pero "no tolera que una empresa privada extranjera pueda subsistir y desarrollarse con normalidad en un tercer país". Así, instaron a Washington a deponer sus "prácticas hegemónicas y a sus maniobras políticas", en un escenario local donde la Casa Rosada parece haber renunciado a defender a sus propios actores económicos.

Escándalo en Neuquén: la cooperativa CALF denunció presiones de EE. UU. por Huawei

La Cooperativa de Servicios Públicos de Neuquén (CALF) rechazó públicamente las advertencias del embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, sobre la posible revocación de visas de ingreso a 18 de sus directivos si concretan un acuerdo tecnológico con la empresa china Huawei. El conflicto se desató debido a las negociaciones de la cooperativa para desarrollar un centro de datos regional utilizando equipamiento de la firma china, considerada por Washington como un riesgo para su seguridad nacional.

La conducción de CALF denunció que jamás recibieron objeciones técnicas formales sobre el proyecto y que las advertencias les llegaron de manera informal. Según explicaron, un gerente comenzó a recibir mensajes de WhatsApp el 12 de julio donde se planteaba la restricción de visados y se sugería cancelar la iniciativa. Ante esto, la cooperativa presentó una nota formal a la embajada estadounidense el 29 de julio y solicitó la intervención de la Cancillería argentina el 5 de agosto.

La cooperativa defendió su autonomía y ratificó que continuará con sus proyectos, aclarando que sus decisiones comerciales se basan exclusivamente en calidad, precio y financiamiento. Asimismo, destacaron que su infraestructura es multiproveedor —combinando tecnología de Huawei con marcas estadounidenses y europeas como Hewlett Packard Enterprise, APC, Eaton y ABB— y concluyeron que compran tecnología para mejorar el servicio de los usuarios y no para tomar partido en una disputa geopolítica entre potencias.

El Destape

5 de agosto de 2026

La representación de Brasil quedó reducida a un encargado de negocios

El presidente Lula ordenó retirar a su embajador en Argentina

Luego de que Milei lo llamara “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”, el mandatario brasileño suspendió por tiempo indeterminado el regreso de Julio Bitelli a Buenos Aires.

Felipe Yapur

Todo tiene un límite. El presidente Luis Inácio Lula da Silva se cansó de los ataques e insultos de Javier Milei, que, en las últimas tres apariciones mediáticas, se dedicó a agredir al mandatario brasileño. Este martes, el canciller de ese país, Mauro Vieira, convocó al embajador argentino Daniel Raimondi, a quien le entregó una protesta formal y un anuncio: a partir de ahora Brasil rebaja su presencia diplomática y, hasta nuevo aviso, al frente de la embajada en Buenos Aires quedará el encargado de negocios. Es, sin duda, el peor momento de las relaciones diplomáticas entre la Argentina y Brasil desde la restauración de la democracia. Por el momento, la cancillería brasileña le indicó al embajador Julio Bitelli que no regresará a Buenos Aires. En tanto, el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino no emitió opinión sobre lo acontecido.

Milei había viajado a São Paulo el 25 de julio pasado con la intención de reunirse con el detenido Jair Bolsonaro. El juez del máximo tribunal de justicia de Brasil, Alexandre de Moraes, se lo impidió y desde ese momento, mientras compartía un acto con Flávio Bolsonaro, candidato presidencial, insultó a Lula llamándolo ladrón y hasta presidiario. También atacó al juez. Nadie en el programa le recordó que Bolsonaro cumple prisión domiciliaria condenado por encabezar un intento de golpe de Estado contra Lula. En sus apariciones mediáticas de este domingo y martes, Milei afirmó que lo llama presidiario porque supuestamente quedó libre por “un error administrativo”.

El error administrativo al que se refiere Milei es, por lo menos, una falacia, ya que en realidad Lula fue liberado por la Corte de su país al comprobar que el entonces juez Sergio Moro había actuado con parcialidad al condenarlo en 2019. La liberación ocurrió en 2021 y Lula pudo ser elegido nuevamente presidente.

El domingo, Milei reiteró sus ataques contra el presidente brasileño. En un programa de televisión, sin interrupciones ni advertencias, aseguró que la supuesta “campaña antiargentina” viralizada en redes sociales durante la Copa Mundial de Fútbol fue motorizada “con recursos e influencers” por Brasil, México, el Partido Demócrata de Estados Unidos y el presidente Pedro Sánchez en España. Lo dijo sin presentar una sola prueba. Tampoco se la pidieron.

El mandatario argentino llegó a considerar que no es comparable la campaña que tildó a los argentinos de racistas con sus dichos sobre Lula durante su paso por São Paulo. “Yo no ataqué a los brasileños. Yo fui en defensa de los brasileños de bien”, aseguró Milei e insistió: “Yo hablé de Lula, el corrupto, el ladrón, el presidiario”.

Luego de esas declaraciones en Brasil, el gobierno de ese país llamó en consulta a su embajador, Julio Bitelli. En algún momento en Itamaraty se llegó a considerar que sería preciso demorar el retorno de Bitelli a Buenos Aires. Sin embargo, se decidió guardar silencio y esperar que la tensión diplomática desescale.

Julio Bitelli embajador de Brasil en Argentina
Julio Bitelli, embajador de Brasil en Argentina. Adrián Pérez

Es más, durante el fin de semana siguiente, el vocero presidencial, Adrián Ravier, llegó a decir que las diferencias entre ambos mandatarios eran ideológicas. Un argumento raro para justificar insultos, pero Ravier desde que asumió la vocería ha recurrido a este tipo de argumentos para justificar lo que no puede explicar.

El canciller Pablo Quirno, en cambio, llegó a decir que las relaciones se iban a restablecer. Una declaración que parecía que la buena vecindad se podía recuperar. Quirno, al menos eso pareció, no contaba con que Milei redoblara su apuesta y volviera a proferir sus insultos.

Ahora bien, el reinicio de las agresiones contra Lula está claramente enmarcado en un intento por incidir en la campaña presidencial de Brasil, donde Lula lleva la delantera en las preferencias electorales. Milei, que responde sin chistar a las órdenes de Donald Trump y al que quiere halagar en todo momento para poder ser su referente en América del Sur, insistió con los ataques al mismo momento en que el gobierno de los Estados Unidos canceló la visa de la embajadora de Brasil en Washington, Maria Luiza Viotti. El argumento esgrimido por la Casa Blanca es una supuesta medida de reciprocidad por la demora del gobierno brasileño en conceder el beneplácito al embajador estadounidense, Danny Parson, designado para Brasilia.

“Es mucho más leve decirle ladrón al ladrón que el propio acto de robar”, insistió Milei contra Lula y manifestó que el objetivo de su injerencia política en Brasil fue “cambiarle el signo” político.

“Por el bien de los brasileños, sacarse a los corruptos y chorros de encima siempre es bueno. Sacarse a los zurdos siempre es bueno, de encima”, sostuvo este martes durante una entrevista con un canal de streaming. Además, insistió en que Lula “estuvo preso” y lo acusó de haber intervenido en la campaña presidencial argentina de 2023 para favorecer a Sergio Massa.

“Cuando yo arranqué esta carrera en el 2021, había un solo país azul y todo era rojo. Hoy es mayoritariamente azul y lo que pasa es que no se ve en el mapa porque Brasil está rojo”, señaló el presidente argentino, que la semana pasada estuvo presente en la asunción de Keiko Fujimori en Perú y ahora viajará a Colombia para participar de la asunción del ultraderechista colombiano, Abelardo de la Espriella.

La respuesta de Lula

En un primer momento, Lula respondió los primeros insultos recurriendo a la ironía. Cuando le preguntaron qué opinaba de esas agresiones, dijo que no sabía quién era ese “tipo”. Luego las calificó como disparate.

Pero Milei volvió a los insultos. En la capital de Brasil siguieron con atención esas declaraciones televisivas de Milei. Es más, llegaron a contabilizar que consideró a Lula “ladrón” y “corrupto” en cuatro oportunidades.

En el acto del PT donde quedó consagrada su candidatura presidencial, Lula tuvo un momento dedicado a Milei al sostener que él no necesita del apoyo externo, como el que el argentino le brinda a Flávio Bolsonaro, porque él recibe el apoyo del pueblo brasileño. “Quiero estar preparado para que nadie invada este país para llevarse al presidente, como han invadido. Quiero estar preparado para la paz, no para la guerra”, afirmó Lula en un doble mensaje a la Casa Rosada y la Casa Blanca.

En rigor, con todo este apoyo que está recibiendo el hijo de Bolsonaro, tanto de parte de Milei como de Trump, queda claro que el hijo del golpista no tiene todo el apoyo popular que necesita para poder sacar a Lula de Brasilia.

Todo se resolverá el próximo 4 de octubre, cuando algo más de 158 millones de brasileños elijan por cuarta vez a Lula o se sumerjan en las oscuras aguas de la ultraderecha.

Pagina 12

3 de agosto de 2026

Otro ataque presidencial

Lejos de desescalar, Milei volvió a insultar a Lula

Mientras las cancillerías intentan bajarle el tono al conflicto bilateral por sus palabras, el mandatario volvió a tildar de “ladrón, corrupto y presidiario” a su par brasileño. También atacó al jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez.

Tras la oficialización de la candidatura de Lula da Silva para su cuarto mandato como presidente de Brasil y en medio de la crisis migratoria en España, el presidente Javier Milei volvió a insultar tanto a Lula como a su par de español Pedro Sánchez.

Al mandatario brasilero lo volvió a tildar de “ladrón”, como hizo una semana atrás para apoyar el candidato de la ultraderecha Flavio Bolsonaro, y a Sánchez lo acusó de querer usar a los imigrantes en las elecciones para “perpetuar su tiranía”.

Milei volvió a insultar a Lula

Milei ratificó sus ataques contra el presidente Lula durante una entrevista en LN+ en la que aseguró que la supuesta “campaña antiargentina” viralizada en redes sociales durante la Copa del Mundo fue motorizada “con recursos e influencers” por Brasil, México, el Partido Demócrata de Estados Unidos y el presidente Pedro Sánchez en España.

El mandatario descartó que la campaña que tildó a los argentinos de racistas sea comparable con su viaje del sábado pasado a Brasil para insultar a Lula en un acto de campaña de Flavio Bolsonaro. “Yo no ataqué a los brasileros. Yo fui en defensa de los brasileros de bien”, aseguró Milei e insitió: “Yo hablé de Lula, el corrupto, el ladrón, el presidiario”.

A pesar del conflicto diplomático, que implicó la llamada a consulta del embajador de Brasil en Buenos Aires, y que obligó al canciller argentino, Pablo Quirno, y al vocero presidencial, Adrián Ravier, a justificar los ataques “ideológicos”; Milei sostuvo que está en lo correcto en llamar “ladrón” a Lula porque “lo liberaron por una falla del procedimiento, no por ser inocente. Por lo tanto es ladrón y es un corrupto”.

Lula pasó 580 días en prisión, entre 2018 y 2019, por causas relacionadas con la Operación Lava Jato, que más tarde fueron anuladas por el Supremo Tribunal Federal debido a irregularidades procesales y tras declarar parcial al juez Sergio Moro, que estuvo a cargo de la investigación y terminó siendo ministro de Justicia de Jair Bolsonaro. Milei también volvió a cargar contra el juez del STF Alexandre de Moraes, a quien acusó de perseguir opositores por orden de Lula.

“Es mucho más leve decirle ladrón al ladrón que el propio acto de robar”, insistió Milei contra Lula y manifestó que el objetivo de su injerencia política en Brasil fue “cambiarle el signo” político.

“Cuando yo arranqué esta carrera en el 2021, había un solo país azul y todo era rojo. Hoy es mayoritariamente azul y lo que pasa es que no se ve en el mapa porque Brasil está rojo”, señaló el presidente argentino, que la semana pasada estuvo presente en la asunción de Keiko Fujimori en Perú y esta semana viajará a Colombia para participar de la más reciente figura de la ultraderecha en la región, el colombiano Abelardo de la Espriella.

Ataque a Pedro Sánchez

En lo inmediato, la oficialización de la candidatura de Lula en Brasil para las elecciones de octubre se muestra como el único bastión para poner un freno a la oleada de la ultraderecha respaldada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y coordinada por su secretario de Estado, Marco Rubio. Pero Milei se muestra como embajador de la ultraderecha en todo el mundo y por eso también volvió a cruzar al presidente español Pedro Sánchez.

Tras el ingreso de 60 mil marroquíes en Ceuta, el enclave español en el norte de África, el presidente argentino acusó, sin pruebas, a su par de usar la llegada de inmigrantes para “nacionalizarlos”, conseguir sus votos y poder “perpetuar su tiranía”.

“En el caso de España, Sánchez los usa a esos inmigrantes para nacionalizarlos y que voten por él y digamos perpetuar su tiranía”, dijo Milei en la entrevista que le realizó Luis Majul en LN+, una acusación vaga respecto de la complejidad de lo ocurrido en Ceuta.

Milei se había referido al conflicto migratorio en el territorio español en África, por primera vez, el sábado y, lejos de abordar la complejidad humanitaria y geopolítica de lo ocurrido en Ceuta, eligió mostrar un video de ciudadanos españoles persiguiendo migrantes y entregándolos a la Guardia Civil. “Cuando las personas despiertan el final del socialismo se acerca. Ánimo España”, escribió Milei en su cuenta de X.

En cuanto a su relación con Sánchez, se enmarca en la misma cruzada ideológica que con Lula. En 2024, Milei viajó a España, se reunió con el líder del partido de ultraderecha Vox y tildó al presidente español de “calaña” y a su mujer de “corrupta”. Aquella acusación también abrió un conflicto diplomático entre ambos países, con llamado a los embajadores. Pero el presidente argentino insiste en su diplomacia basada en los insultos y el fanatismo de ultraderecha.

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2 de agosto de 2026

 

Milei ocultó un Memorándum con EEUU vinculado a la “seguridad” de los recursos hídricos

El mismo día en que la administración Milei ratificaba el acuerdo con el Cuerpo de Ingenieros de la Armada de los EE. UU. por el control de la Vía Navegable Troncal, se firmó otro memorándum vinculado a la seguridad de las represas y los recursos hídricos.

Sebastian Premici

El Comando Sur de los Estados Unidos puso un pie en la Argentina no solo a partir de la intromisión del Cuerpo de Ingenieros de la Armada de ese país (USACE por sus siglas en inglés) en el esquema de gobernanza de la Vía Navegable Troncal (VNT). También vinieron por el agua, los recursos hídricos y las centrales hidroeléctricas. Hasta ahora solo se conocía el Memorándum que había firmado llave en mano la Administración General de Puertos con la USACE el 30 de noviembre de 2023 (Frente de Todos) y ratificado el 7 de marzo de 2024 por la administración Milei. Pero hubo otro memorándum que se mantuvo oculto, salvo por un desliz que tuvo el exembajador estadounidense, Marc Stanley.

En un comunicado perdido de la Embajada difundido el 20 de marzo de 2024, Stanley explicó que se habían firmado dos Memorándum con el Cuerpo de Ingenieros de la Armada. El otro correspondía a un acuerdo de cooperación rubricado con el Organismo Regulador de Seguridad de Presas (ORSEP). A través de un pedido de acceso a la información pública, El Destape accedió al documento que solo fue firmado en inglés y traducido al español más de un mes después de su puesta en funcionamiento.

Estados Unidos tenía puestos sus ojos en los recursos acuíferos y fluviales del país desde hacía mucho tiempo. La generala de cuatro estrellas, titular del Comando Sur, Laura Richardson, lo había dejado en claro: “El 60% del litio del mundo está en Argentina, Bolivia, Chile; tenemos el 31% del agua dulce del mundo en esta región; con ese inventario, a Estados Unidos le queda mucho por hacer; esta región importa, por eso debemos empezar nuestro juego”.

El 7 de marzo de 2024, los representantes de los Estados Unidos dejaron en claro (en esto se ponen de acuerdo demócratas y republicanos) que venían por la VNT y los recursos hídricos. Por la traza de los 1400 kilómetros del Paraná y su conexión con los ríos de Brasil y Paraguay –una extensión de 3400 kilómetros– se superpone el Acuífero Guaraní con las represas hidroeléctricas de Itaipú y Yaciretá.

Si bien el ORSEP es un organismo técnico dedicado a la seguridad de las presas, este Memorándum no escapa al programa privatizador de la administración Milei, que ya concesionó por otros 30 años el complejo hidroeléctrico del Comahue (una venta de Caputo a precio vil) y esta semana se conoció el llamado a licitación del Sistema Hidroeléctrico Los Nihuiles, en Mendoza.

Llave en mano

El Cuerpo de Ingenieros de la Armada de los Estados Unidos es el “responsable” de redactar el pliego de condiciones que luego se traduce en los Memorándum de Entendimiento. Son entregados a su contraparte como acuerdos llave en mano. Así ocurrió con el Memorándum firmado con la AGP para el control sobre la Vía Navegable Troncal.

“Fue redactado por el Army corps – la USACE-. Se hizo tal cual lo mandaron los yanquis. Algo similar hicieron en Paraguay. Se quieren meter todo. Se pueden meter hasta en el Río Mocoreta. La AGP no tenía competencia para firmar algo tan amplio. No participó ningún otro organismo”, recordó Hernán Orduna, exrepresentante argentino ante la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP).

Con el Memorándum rubricado con el Organismo de Regulación de la Seguridad de Presas ocurrió algo similar. Fue un texto llave en mano. El mismo fue rubricado por el titular del área, Adriano Borus (designado en ese cargo en 2020) el 7 de marzo de 2024. Pero su contraparte de la USACE le había puesto la firma el 1 de febrero de 2024. Solo se consignó en inglés, lo que da cuenta de que formó parte de un “paquete injerencista” de los Estados Unidos en el que la contraparte local no tuvo ningún tipo de participación. El ORSEP obtuvo una copia en castellano recién el 15 de abril de ese año luego de una traducción pública realizada por la profesional Ana Verónica García.

Antes de la firma del Memorándum, la USACE dictó un curso de capacitación a los empleados de la ORSEP. Esa fue la “excusa” de la presencia estadounidense. La actividad se desarrolló entre el 6 y 7 de marzo de 2024 y estuvo a cargo de Gabriela Lyvers del Cuerpo de Ingenieros de la Armada de los Estados Unidos.

“El personal de la USACE no visitó el país a pedido del ORSEP. Las actividades presenciales se desarrollaron a partir del contacto iniciado por la USACE en el marco de una misión institucional de difusión de sus servicios de asesoramiento técnico, oportunidad en la cual se coordinaron de mutuo acuerdo las jornadas de capacitación técnica conjunta”, respondió Borus a partir del pedido de acceso a la información pública realizado por este cronista.

¿Qué dice el Memorándum vinculado a las represas?

Estados Unidos se mueve a partir de acuerdos de securitización para la región y el mundo. “Quieren imponer la vieja idea de que los países de la región no tienen que tener fuerzas armadas porque para ellos la verdadera seguridad es la de Estados Unidos. Este principio general – al que nos oponemos- viene acompañado de diferentes instrumentos y mecanismo para garantizarse una mayor presencia, subordinación y control”, analizó en diálogo con El Destape el ex Canciller y Ministro de Defensa, Jorge Taiana.

Los dos Memorándum de la USACE por la gobernanza de la Vía Navegable Troncal y la seguridad de las represas hidroeléctricas se inscriben dentro de estos instrumentos de sometimiento geopolítico.

“El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos (“USACE”) y el Organismo Regulador de Seguridad de Presas de Argentina (“ORSEP”), en virtud de los intereses compartidos, han decidido establecer una relación de cooperación para desarrollar actividades conjuntas relacionadas con la seguridad de infraestructuras hidráulicas, y en particular de las Presas, que constituyen un componente esencial de uso sostenible de los recursos hídricos”, puede leerse en el Memorándum. 

En Argentina existen más de 180 presas de embalse en operación; dos de ellas son binacionales: Yacyretá, construida en conjunto con la República de Paraguay, y Salto Grande, compartida con la República de Uruguay. Existen además otras 130 azudes y aproximadamente 400 presas arroceras, terraplenes de defensa en al menos 25 ciudades y un significativo número de diques de cola en emprendimientos mineros.

Entre las actividades de cooperación mencionadas sobresale un punto en particular: “La actualización y redacción de regulaciones para la seguridad de las Presas”. ¿La USACE se meterá a legislar en el país? El 4 de julio de 2024, el diputado radical por Mendoza Julio Cobos presentó su proyecto de Ley sobre la seguridad de las presas que incluía la creación de un Registro Nacional de Presas y Archivo Técnico (Trámite Parlamentario 88).

El acuerdo también incluye “las actividades de diseño, construcción, operación y mantenimiento de las Presas, como así también la identificación de áreas donde podría ser beneficioso realizar mayores investigaciones y desarrollos para mejorar las prácticas de ingeniería, construcción”.

 El Memorándum propone el “intercambio de información científica y técnica que pueda difundirse y los resultados de la investigación y desarrollo (sujeto a, de ser necesario, abordar los acuerdos de licenciamiento, derechos de autor u otros para la protección de la propiedad intelectual) de acuerdo con las regulaciones aplicables a cada uno de los Participantes”.

¿Serán públicos esos trabajos de investigación? El punto 6 del Memorándum fija las restricciones de divulgación:

“Los Participantes acuerdan que todo dato, documento e información obtenida de la ejecución de este MDE, así como el análisis, informes o programas generados durante su vigencia, se encuentran legalmente protegidos y son considerados información no divulgable, ni total ni parcialmente”.

El Acuífero Guaraní

Tenemos el 31% del agua dulce del mundo en esta región”, había dicho Richardson en enero de 2023. En una declaración del 12 de marzo de 2024 ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, la generala explicitó que la USACE funciona como la punta de lanza civil del Comando Sur:

“La USACE desarrolla proyectos en apoyo de nuestros ejercicios, integra el trabajo con aliados, realiza intercambios con socios que enfrentan desafíos de ingeniería complejos y trabaja para seleccionar contratistas de ese mismo país o región, a fin de fomentar la inversión en la economía local. La calidad de su trabajo y la transparencia con la que operan están aportando una alternativa respetuosa con el medio ambiente y técnicamente más sólida para superar a la República Popular de China”.

La traza de la Vía Navegable Troncal que atraviesa la Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay y Bolivia coincide geográficamente con las reservas de agua dulce del Acuífero Guaraní. Y sobre el acuífero se encuentran las represas Itaipú, ente binacional paraguayo-brasileño, y Yaciretá, bajo control argentino-paraguayo.

Uno de los principales intereses geopolíticos de los Estados Unidos sobre las represas de Itaipú y Yaciretá es básicamente el acceso al agua dulce, escasa por ahora y esencial, no solo para la vida humana, sino para la producción de toda clase de mercancías y también el control frente a un eventual uso de estos recursos por parte de terceros”, analizó el politólogo Rubén Manasés Achdjian, en diálogo con este cronista.

La ruta fluvial que une los ríos Paraguay y el Paraná con sus diferentes brazos de desembocadura, desde Cáceres en Brasil hasta Nueva Palmira en Uruguay y el Canal Tamengo, afluente del Río Paraguay, equivale a 3400 kilómetros de largo. El control del acuífero y de la traza navegable le permite a los Estados Unidos el acceso a grandes fuentes de energía y agua dulce, sobre todo para la explotación minera en el triángulo del litio y sostener un esquema de gobernanza que involucra al 17% del comercio global, tan relevante como el Estrecho de Ormúz, el Canal de Panamá o el Estrecho de Malaca.

El Destape