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9 de agosto de 2026

Una iniciativa clave para la astronomía argentina

Por qué se frenó la construcción del radiotelescopio argentino-chino

En el cuadro del alineamiento automático con los EE.UU., el gobierno libertario frenó el proyecto a pesar de estar muy cerca de comenzar a operar.

Javier Lewkowicz

Uno de los proyectos más ambiciosos para la astronomía argentina es el del radiotelescopio CART (China-Argentina Radio Telescope), una iniciativa conjunta entre la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), el Conicet, el Gobierno de San Juan y el Observatorio Astronómico Nacional de China (NAOC), lanzada en 2023.

La obra está paralizada desde junio de 2025 por la falta de renovación del convenio que la sostenía y por demoras en el ingreso de equipamiento. El Gobierno atribuye la situación a cuestiones administrativas, mientras que universidades y científicos sostienen que el proyecto quedó atravesado por las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China. La comunidad científica y la Embajada de China niegan que el radiotelescopio tenga un posible uso militar.

Investigar el universo

El proyecto CART consiste en la construcción de un radiotelescopio con una antena parabólica de 40 metros de diámetro y unas 1.200 toneladas de peso, ubicado en el Complejo Astronómico “El Leoncito”, en Barreal (San Juan), uno de los mejores sitios de Sudamérica para la observación astronómica gracias a sus aproximadamente 270 noches despejadas por año.

Su finalidad es exclusivamente científica: captar ondas de radio provenientes del espacio profundo para estudiar la formación de estrellas, galaxias, agujeros negros y otros fenómenos astronómicos, además de realizar mediciones geodésicas de alta precisión en el hemisferio sur. La cooperación internacional es una práctica habitual en la astronomía argentina.

Un poco de historia

El primer memorándum de entendimiento entre Argentina y China se firmó en 2011. Desde entonces el proyecto continuó bajo administraciones de distintos signos políticos.

Durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se impulsaron los acuerdos bilaterales con China. En 2017, Mauricio Macri ratificó el proyecto durante una visita oficial a Beijing. En la gestión de Alberto Fernández avanzó la obra civil, comenzaron a llegar las piezas desde China y en 2023 se completó la primera etapa del montaje.

¿Por qué se frenó?

El 22 de junio de 2025 venció el convenio entre la UNSJ, el Gobierno de San Juan, el Conicet y la Academia China de Ciencias. Según la universidad, “una de las partes, Conicet, no aprobó su renovación”, lo que generó que “aguarden retenidos los embarques en la Aduana del Puerto de Buenos Aires con piezas e instrumentos que China envió para continuar con la instalación de la antena del radiotelescopio”.

Jorge Castro, decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNSJ, asegura que la universidad realizó, sin éxito, gestiones ante el Conicet, la Secretaría de Ciencia, la Subsecretaría de Políticas Universitarias, la Aduana y el Ministerio de Defensa.

Las autoridades del proyecto explican, además, que la empresa china cometió un error al confeccionar el packing list e incluyó bienes personales de los técnicos -como calzado, utensilios y alimentos- que no figuraban en la documentación.

Según Castro, los responsables del CART ofrecieron pagar la multa correspondiente, aceptar el decomiso de esos elementos o incluso devolver el contenedor a China, pero la situación sigue sin resolverse. “No tenemos idea por qué. Hemos preguntado la razón, pero no hay motivos, al menos que nosotros conozcamos, de por qué está sucediendo eso”, señaló.

Argumento oficial

La posición oficial fue expresada por el entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en su informe de abril de este año ante la Cámara de Diputados. Según esa respuesta, mientras el Conicet negociaba la renovación del convenio, la UNSJ y la Academia China de Ciencias firmaron un acuerdo bilateral, lo que -según el Ejecutivo- interrumpió el proceso de extensión del convenio original.

Desde la universidad rechazan esa interpretación. Castro explica que el acuerdo bilateral se firmó porque la renovación no avanzaba y con el objetivo de dar un marco institucional al cargamento que ya estaba en camino hacia la Argentina. Según indica, ese convenio no reemplazaba ni prorrogaba el acuerdo cuatripartito.

Ante las consultas al Conicet y a la Secretaría de Ciencia sobre la situación del proyecto, ambos organismos derivaron la consulta al Ministerio de Defensa, pese a que el Conicet fue uno de los firmantes del convenio original.

En abril de 2025, el Gobierno nacional dictó una resolución que estableció que la autorización para la instalación y el funcionamiento de estaciones, o la construcción terrestre de radares de observación aeroespacial y sistemas análogos, debe contar con la intervención previa del Ministerio de Defensa.

Trasfondo geopolítico

El Consejo Superior de la UNSJ expresó su preocupación por la paralización del proyecto y advirtió sobre lo que considera una “evidente injerencia de intereses extranjeros” que afecta la cooperación científica con China y, en consecuencia, al CART. En la misma línea, la revista Science describió al proyecto como una “víctima de las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China”.

Entre los antecedentes, figuran las declaraciones del jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Alvin Holsey, sobre la infraestructura china de “doble uso” (científico y militar) en América Latina, las manifestaciones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sobre la relación entre la Argentina y China, y declaraciones del gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, señalando que Estados Unidos sigue de cerca el proyecto.

La comunidad científica rechaza la hipótesis de que el radiotelescopio pueda tener un uso militar. La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales sostuvo que el diseño del instrumento hace inviable ese supuesto.

Roberto Salvarezza, ex presidente del Conicet durante el gobierno de Alberto Fernández, asegura que el CART tiene objetivos científicos específicos y considera que la no renovación del convenio “parece más originada en una presión siguiendo el alineamiento ideológico con Estados Unidos”.

En los últimos meses, diversas instituciones reclamaron públicamente que el proyecto continúe. Entre ellas, la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA; la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires; la Asociación Argentina de Astronomía y legisladores nacionales que impulsaron pedidos de informes.

“Desconcierto”

Por su parte, la Embajada de China sostiene lo siguiente: “ante las reiteradas difamaciones que atribuyen fines militares al Proyecto Radiotelescopio Chino-Argentino (CART) en la provincia de San Juan, la Embajada de la República Popular China en Argentina rechaza en forma categórica este tipo de campañas de desinformación, además de expresar su desconcierto frente al hecho que iniciativas de colaboración análogas impulsadas por otros países jamás han sido objeto de semejantes acusaciones”.

Además, advierte que “politizar y militarizar las cuestiones científicas y tecnológicas puede intensificar los conflictos, la confrontación y la fragmentación en bloques”.

Este artículo fue publicado originalmente por Ruido.

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16 de julio de 2026

La motosierra de Milei deja en estado crítico a cientos de científicos del Conicet

Investigadores y becarios al borde del precipicio

El Conicet pidió prorrogar las becas de quienes esperan ingresar a la carrera de Investigador y no cuenta con presupuesto para hacerlo. Sin nuevos fondos del Gobierno, muchos podrían quedarse sin ingresos desde el 1° de agosto.

Soledad Ferrari

El ajuste feroz de este gobierno ya no amenaza solamente el futuro de la ciencia argentina. Pone en jaque el presente de cientos de jóvenes investigadores que están a punto de quedarse sin sus sueldos de un día para otro. A través de un comunicado, Alberto Baruj, Claudia Capurro, Roberto Rivarola, Mario Pecheni y Jorge Aliaga, miembros del Directorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), reconocieron que el organismo no dispone de los recursos presupuestarios necesarios para prorrogar las becas posdoctorales que vencen el próximo 31 de julio. “Se trata de investigadores que ya se presentaron a la convocatoria 2025 para ingresar a la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico (CICyT), pero cuyos concursos todavía no fueron resueltos”.

El propio Directorio sostuvo que la extensión de esas becas no solo sería “institucionalmente conveniente”, sino también “necesaria para sostener el desarrollo del sistema científico nacional”. Sin embargo, admitió que el Conicet carece de los créditos presupuestarios indispensables para financiar esa continuidad.

Desde abril, las autoridades del organismo aseguran haber realizado gestiones para encontrar una salida. Ninguna prosperó. Tampoco fue posible adelantar las altas correspondientes a las convocatorias 2022 y 2023, una medida que habría permitido liberar recursos para evitar que cientos de investigadores quedaran atrapados en un limbo administrativo y presupuestario.

El resultado es una situación inédita: científicos altamente calificados, formados durante años con recursos públicos, podrían quedarse sin beca mientras esperan que el Estado resuelva el concurso que definirá si continúan o no su carrera de investigación.

Existe una salida, pero depende exclusivamente de una decisión política. Si el Poder Ejecutivo asigna los fondos necesarios, apoyará inmediatamente la prórroga de las becas hasta que se publiquen los resultados de la convocatoria 2025.

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26 de mayo de 2026

Descubrimiento prometedor

Científicos del Conicet hallaron un modo de obstaculizar el mecanismo común de replicación para los virus del dengue, Zika y fiebre amarilla


Afirman que, a largo plazo, este hallazgo podría derivar en la creación de “un antiviral de amplio espectro (...) capaz de tratar diferentes virus”.

El Conicet compartió un hallazgo valioso en materia de lucha de enfermedades críticas transmitidas a través de los mosquitos infectados, como el Dengue, Zika, Chikunguña y fiebre amarilla. En una publicación realizada en la revista especializada Plos Pathogens, aseguran que un equipo de investigadores encontró que todos los virus del género Orthoflavivirus, peligrosos para los humanos, comparten un mecanismo de multiplicación de células, y a partir de esa revelación, buscaron y encontraron compuestos químicos que interfieren en ese procedimiento y frenan la infección de muchos de ellos en modelos de laboratorio.

El descubrimiento fue realizado por el equipo que lidera la prestigiosa viróloga Andrea Gamarnik, quien veinte años atrás fue distinguida en el mundo por revelar cómo hace el virus del dengue para replicar su material genético e infectar mosquitos y humanos. Cabe remarcar que el dengue es un virus que se estima que infecta entre 100 y 400 millones de personas en el planeta cada año.

En tanto, este 2026, la investigadora del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA, CONICET-Fundación Instituto Leloir) y su grupo demostró que ese mecanismo de replicación es universal para todos los virus del mismo género y que causan distintas enfermedades.

“Descubrimos que todos los virus del género Orthoflavivirus peligrosos para los humanos comparten una pieza esencial dentro del mecanismo que utilizan para multiplicarse en la célula y además propusimos que esta pieza es un talón de Aquiles común a todos ellos”, explicó Santiago Oviedo-Rouco, miembro del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir (FIL) y primer autor del trabajo.

“A largo plazo, esto puede llevar a tener un antiviral de amplio espectro“, aseguró el virólogo. Y aclaró: ”Es decir, un solo medicamento capaz de tratar diferentes virus”.

El equipo de virólogos del Conicet que conduce la investigación. Andrea Gamarnik (tercera desde la izq.); Santiago Oviedo-Rouco (remera beige); Mernoosh Arrar (remera blanca); y el resto del grupo de su laboratorio. Gentileza -

Según describió, para probar la hipótesis sobre la universalidad de esa pieza esencial para la replicación, el grupo trabajó con el virus del dengue como si fuera un juego de construcción y se la fue reemplazando por las de otros virus que son transmitidos por mosquitos o garrapatas. “Y funcionó con todos ellos. Esto demostró que los orthoflavivirus comparten un mismo mecanismo de multiplicación y que esas porciones clave de ARN que son promotoras para la replicación en distintos virus son intercambiables entre sí”, resaltó.

El siguiente paso fue buscar cómo bloquearlas para evitar que los virus puedan multiplicarse. Para esto, realizaron análisis estructurales computacionales y sumaron a Mernoosh Arrar, reconocida en el premio Nacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” 2025, especialista en modelado de biomoléculas, y su equipo del Instituto de Cálculo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y el CONICET.

“Este trabajo interdisciplinario permitió, además, poner a prueba métodos computacionales fundamentales para el campo de la predicción de estructuras de ARN”, señaló Arrar.

Después de un rastreo pormenorizado, el equipo encontró un compuesto prometedor que se une a esta pieza universal e inhibe la multiplicación de varios orthoflavivirus. De acuerdo con Oviedo-Rouco, esto es muy esperanzador, aunque todavía falte mucho trabajo para determinar si efectivamente estas moléculas se pueden convertir en medicamentos para tratar pacientes.

Pero, ¿cuándo estará disponible una cura para estas enfermedades? Según el científico, los tiempos para que un descubrimiento de laboratorio se convierta en una terapia de uso clínico son prolongados, ya que incluyen pruebas preclínicas y clínicas para evaluar su toxicidad, efectividad y estabilidad, más allá de los análisis sobre las posibles formas de producción, comercialización y distribución.

“Aunque este camino es largo, nuestro descubrimiento ofrece una ventaja fundamental: no estamos buscando un tratamiento para una sola enfermedad, sino una llave maestra que podría protegernos contra múltiples virus actuales y, lo más importante, contra amenazas que aún no conocemos”, enfatizó Oviedo-Rouco.

“Este trabajo es el corolario de 20 años de estudios, que comenzó con el descubrimiento de un mecanismo básico de la biología del virus del dengue, que ahora estamos utilizando para la búsqueda de antivirales que podrían ser útiles para muchos otros virus”, sostuvo por su parte Gamarnik.

“Uno no sabe de antemano el impacto que hay detrás de los descubrimientos. Pueden pasar muchos años hasta que vemos su aplicación, pero así funciona la ciencia”, concluyó.

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13 de febrero de 2026

 

Hito: se podrán regenerar articulaciones con células del propio paciente made in Argentina

La técnica no solo elimina el dolor por lesiones, sino que las regenera y permite volver al deporte de alto rendimiento

Hace poco más de un año, un paciente argentino de 34 años enfrentaba el final de su vida deportiva. Una lesión "gigante" en la rodilla izquierda, de aproximadamente tres centímetros en el cartílago condrofemoral interno (en la parte posterior de la rótula y el fémur) había resistido todos los tratamientos disponibles. El hueso estaba completamente expuesto a la otra carilla articular y eso le generaba un dolor constante que amenazaba con culminar en el único camino que parecía quedarle: el reemplazo articular total.

Pero Mariela Guasti, jefa del Servicio de Medicina Regenerativa de Cemic y presidenta de la Sociedad Latinoamericana de Medicina Regenerativa (Solmr), le ofreció una alternativa: regenerar e implantar un cartílago articular "cero kilómetro" fabricado a partir de sus propias células. Lo mejor llegó luego de la intervención concretada con Eduardo Abalo, jefe de cirugía de rodilla de Cemic, cuando las resonancias de control mostraron una imagen que resultaba difícil de creer: la rodilla estaba intacta, parecía no haberse lesionado jamás.

Esta técnica innovadora se llama Implante de Condrocitos Autólogos (ICC, por sus siglas en inglés de Instant Cemtro Cell) y es la única terapia celular avanzada aprobada tanto por la FDA estadounidense como por la EMA europea capaz de regenerar íntegramente el cartílago articular, ese tejido elástico y resistente que recubre los extremos de nuestros huesos y permite que se desplacen sin fricción ni dolor. La innovación no repara, un proceso que siempre deja una cicatriz, sino que lisa y llanamente regenera lesiones pequeñas o múltiples, y también extensas; es decir, devuelve el tejido a su estado original. 

Aquella intervención fue un éxito y luego se hicieron otras, pero hasta ahora, los esfuerzos de Guasti para hacer que esta técnica estuviera disponible en la Argentina se encontraban con un obstáculo insoslayable: el cultivo de las células se hacía en la Clínica Cemtro de Madrid. "Teníamos que llevar la biopsia a España y a las seis semanas, volver a buscar el cultivo", explica. Sin embargo, eso está a punto de cambiar. Está finalizándose la instalación de un laboratorio en la sede de Cemic Las Heras que funcionará bajo la dirección técnica de la biotecnóloga Aída Sterin de Prync. "Ya tenemos programados los primeros pacientes para hacer implante de condrocitos con todo el proceso hecho en Argentina en abril", se entusiasma.

La tecnología está siendo transferida por el laboratorio Amplicel de España. "En la última semana de marzo o la primera de abril van a venir investigadores de allá para supervisar los primeros lotes productivos, los primeros cultivos que hagamos", destaca.

Para el primer procedimiento, Mariela Guasti trabajó con el cirujano traumatológico Eduardo Abalo

El cartílago articular es un milagro de la ingeniería biológica. Sin nervios, sin vasos sanguíneos, amortigua la sobrecarga y evita que nuestros huesos, inervados y vascularizados, rocen entre sí y nos provoquen dolor. Los condrocitos, las únicas células del cartílago, son responsables de producir y mantener su matriz extracelular, esa combinación de colágeno y proteoglicanos [macromoléculas presentes en la piel y el cartílago] que proporciona resistencia y elasticidad a las articulaciones.

Pero precisamente porque es avascular [no tiene vasos sanguíneos], el cartílago no se recupera de manera natural. "Es un tejido muy especializado, de muy baja actividad metabólica y muy exquisito para muchas cosas –explica Guasti–. Por eso, cuando se lesiona, ya sea por una patada, una caída, movimientos repetitivos, una fractura o por procesos degenerativos, como la artrosis, el organismo no puede regenerarlo por sí mismo".

Las lesiones pueden ser focales (como las condromalacia [reblandecimiento y desgaste del cartílago debajo de la rótula], osteocondritis [cuando un fragmento de hueso y cartílago se debilitan y puede desprenderse], "arrancamientos" [cuando se rompen los ligamentos cruzados de la rodilla]) o extensas, producto del desgaste. “Y como aumentó tanto la esperanza de vida y las personas quieren seguir haciendo deporte, en ciertos rangos de edad la prevalencia de población con artrosis es muy alta –advierte la especialista–. Todos vamos a tener artrosis de alguna articulación por el solo hecho de ‘bipedestar’, porque estamos parados sobre nuestros pies durante toda la vida y las articulaciones se van desgastando".

La rodilla es, por lejos, la articulación que más consultas origina. "No solamente en los casos de artrosis, que impacta mucho porque carga todo el peso del cuerpo, sino en deportistas profesionales y amateurs –detalla la médica–. El fútbol, por ejemplo, es un deporte ‘diseñado’ para lastimar la rodilla, porque exige constantemente la hipertensión para patear, todo el tiempo se va del rango de movimiento limitado por la rótula y las lesiones son muy frecuentes".

Guasti confiesa que lo que la empujó a traer esta tecnología a la Argentina no fue solo una meta científica, sino también ética. “Muchas veces los pacientes, en su desesperación, se ponen cualquier cosa con tal de librarse del dolor –comenta–. Esos tratamientos sin respaldo científico pueden generar daños. Por ejemplo, las células mesenquimales de tejido adiposo  tienen potencialidad evolutiva, nunca van a formar cartílago, y además presentan riesgo de desarrollar sarcomas [un tipo de cáncer]

El de los deportistas profesionales es uno de los grupos que más se puede beneficiar. Con frecuencia los infiltran con corticoides y terminan de dañarles el cartílago, afirma Guasti, y cuando se retiran de la práctica lo hacen como si fueran ancianos. 

Quienes se sometan a una de estas intervenciones, deberán comenzar por una evaluación exhaustiva. "Primero, hay que estudiar al paciente para ver si le corresponde", explica Guasti. En el caso de la rodilla, se requiere un escanograma de los miembros inferiores [estudio radiográfico especializado que utiliza rayos X para obtener imágenes detalladas y medir con precisión la longitud real y los ejes óseos de las piernas, desde la cadera hasta los tobillos] y una resonancia magnética. "Con eso definimos si la lesión es posible de regenerar”, agrega.

En caso afirmativo, se procede a una primera artroscopía ambulatoria. "Se le saca una muestra muy pequeña, del tamaño de dos o tres granitos de arroz, de una zona que no soporta peso para no comprometer la funcionalidad de la articulación", detalla. 

Esa muestra se envía al laboratorio, donde se procesa, se le quita la matriz extracelular, se rescatan las células, y se ponen a cultivar entre cuatro y seis semanas. Durante este tiempo, se  multiplican hasta alcanzar alrededor de 20 millones de condrocitos, la cantidad necesaria para cubrir la superficie de la lesión. La “magia” ocurre en ambiente controlado: las células se impregnan sobre una membrana de colágeno especialmente diseñada para este procedimiento.

Por último, se hace una pequeña incisión para poner al descubierto la lesión y se insertan los condrocitos sembrados en la membrana de colágeno que se sutura al defecto y comienza la rehabilitación.

"En tres meses, la membrana se reabsorbe por completo y la lesión se reviste con cartílago autólogo del paciente. Queda como si no se hubiera lesionado”, subraya la especialista.

Una de las mayores ventajas del ICC es su perfil de seguridad. "No hay peligro de tumores porque trabajamos con células adultas; es decir, que no pueden transformarse en otra cosa –asegura–. Como son células autónomas, adultas y diferenciadas del propio paciente, tampoco hay peligro de rechazo".

Los resultados a largo plazo son igualmente sorprendentes. Las personas tratadas hasta ahora en la Argentina mostraron resultados similares a los de cientos de pacientes intervenidos en España, con seguimiento a más de ocho años. Más del 90% pueden regresar a la actividad deportiva de alto rendimiento. "Y si la exigencia es menor, y a la persona le alcanza con llevar una vida normal, el pronóstico es excelente", añade Guasti.

Los tiempos de rehabilitación varían según la articulación. "En las que soportan peso (como la cadera, el tobillo o la rodilla), la rehabilitación es un poco más larga que en el caso de un codo o una muñeca –aclara–. Pero de inmediato hay un efecto biomecánico que va a generar alivio del dolor. Los condrocitos empiezan a sintetizar su matriz extracelular, la membrana se va reabsorbiendo y en poco tiempo ya no se puede distinguir el sitio del implante", describe.

Si bien la rodilla es la articulación más frecuentemente tratada con esta estrategia, los beneficios se extienden también a esas otras articulaciones. “Lo que se reconstruye es cartílago hialino, que es el que reviste todas las articulaciones, con lo cual si la lesión es accesible, sea en cadera, rodilla, hombro, codo, mano o tobillo, se puede hacer”, enumera.

Deportistas y bailarines suelen tener lesiones articulares por sobreuso (Marianela Nuñez y Matthew Ball en Instagram. Foto: @dancersdiary)

Pero los planes de Guasti van más allá. Está trabajando con el laboratorio de bioingeniería y biomateriales de la UNSAM, que hace impresión en 3D de biomateriales. “Quería tener la tecnología en la Argentina, porque me interesaba poder ampliar la indicación a personas con artrosis de grados leves a moderados –explica–. Para eso, necesito un andamio, que podría ser una malla de policaprolactona [poliéster biodegradable, biocompatible y semicristalino, ampliamente utilizado en medicina estética como relleno inyectable y bioestimulador de colágeno] o algún material reabsorbible para poder ‘funcionalizar’ esas mallas con condrocitos autólogos". Esto le permitiría tratar incluso pacientes con artritis, con la enfermedad reumática controlada.

Un detalle importante es que este procedimiento cuesta una fracción de lo que sale una prótesis, cuya duración es de alrededor de diez años, dependiendo de los pasos que dé una persona. "Una vez que se reemplaza una articulación, hay que volver a hacerlo aproximadamente cada diez años, con los riesgos que entraña –afirma Guasti–. Esto es mínimamente invasivo y la rehabilitación es para volver a actividades intensas, no solo para volver a caminar".

Por último, una de las innovaciones más prometedoras que se propone crear a partir  del nuevo laboratorio es un “banco de condrocitos” para que cualquier persona que tenga que someterse a una artroscopía, por el motivo que sea, pueda preservar los suyos jóvenes para utilizarlos tal vez décadas más tarde en el caso eventual de que necesite regenerar cartílagos. “Esta opción será relevante para deportistas profesionales, especialmente jugadores de fútbol y otros atletas de alto rendimiento que están constantemente en riesgo de lesiones –comenta–. Algo así como un seguro biológico contra el desgaste articular”.

El Destape

17 de agosto de 2025

El Conicet firmó un convenio con la Escuela de Frankfurt y no quiere difundir la noticia

Que nadie sepa que las ciencias sociales existen

La institución alemana es una de las más prestigiosas a nivel mundial y escogió al organismo argentino para una alianza estratégica en Latinoamérica. Sin embargo, las autoridades del Conicet se hacen las distraídas y fiel a su mirada de las ciencias sociales evitan contar la novedad. 

Pablo Esteban

El Conicet firmó un convenio de cooperación con la prestigiosa Escuela de Frankfurt de Alemania, con el objetivo de renovar los estudios de cambio social en América Latina. Entre otras cosas, el vínculo prevé el intercambio de recursos humanos, posgrados conjuntos, conferencias y demás actividades de primer nivel. Este, que constituye un verdadero hito en el campo de las ciencias sociales digno de ser contado, sin embargo, es ocultado deliberadamente por el gobierno. Básicamente, si bien la novedad fue difundida en el portal que el organismo tiene en Córdoba, la buena nueva no se replica en el sitio de Conicet sede central.

Esteban Torres, investigador del Conicet en el Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad, y de la Universidad Nacional de Córdoba, a cargo de liderar el acuerdo, opina: “Esto es algo deliberado, no quieren darle trascendencia a las ciencias sociales. Si ingresás al sitio vas a ver rápidamente que hace bastante tiempo que no publican ni una sola nota del campo”. Al científico lo asiste la razón: basta con repasar las últimas 50 noticias del portal y no ver ni una sola de las ciencias sociales y las humanidades. Un modus operandi coherente con el desprecio que expresan en cada ocasión los funcionarios e influencers del oficialismo con respecto al estudio de los comportamientos y fenómenos sociales.

Torres narra cómo fue la situación: “El convenio se firmó en Conicet central, en CABA, en donde está la oficina del organismo. Si bien no está la firma del presidente Daniel Salamone, sí está la de la encargada o responsable de convenios internacionales. Es el fruto del trabajo de más de un año, casi dos. Fue muy frenado en el medio”. Y continúa: “No tengo ningún supuesto, es una realidad contundente: pese a hacer las gestiones correspondientes para que la noticia se publicite en el portal, no hubo caso”.

No alcanzan los motivos

A priori, uno se podría imaginar que se trata de una cuestión simplemente azarosa, o bien, que depende de una decisión meramente editorial. Que, como todo espacio de comunicación, algunas novedades se difunden y otras no, y eso no tiene ninguna intencionalidad implícita. Sin embargo, Torres va más allá: “Para que te des una idea, publicitaron con bombos y platillos mi ingreso al Instituto alemán años atrás (cuando Torres fue incorporado a la Escuela de Frankfurt), y ahora esto que es mucho más importante, que no tiene que ver solo conmigo, sino que tiene una envergadura mucho mayor, no lo hicieron”.

Claro que el científico no apunta al personal del área –que, por otra parte, realiza un trabajo de divulgación de excelencia, desde hace tiempo— sino a la bajada de línea política. En este marco, el Conicet no le da trascendencia a un acontecimiento que reúne motivos sobrados. El Institut für Sozialforschung (IFS) de Frankfurt es la casa de la histórica Escuela de Frankfurt, posiblemente uno de los centros de mayor reconocimiento del planeta en el área de las ciencias sociales. El acuerdo, que busca actualizar los estudios conjuntos bilaterales, también apunta al desarrollo de nuevas teorías críticas, capaces de describir las transformaciones sociales y políticas del siglo XXI.

El vínculo se sustenta en el intercambio de investigadores locales y alemanes, el diseño y desarrollo de propuestas de posgrado, y la organización de eventos académicos (conferencias, seminarios y talleres) en ambas regiones. Como cuenta Torres, la idea es que esta alianza robustezca “la capacidad regional para generar teoría crítica desde el Sur Global, en estrecho diálogo con las tradiciones académicas europeas, y que posicione a la Argentina como referente en el pensamiento sociológico del siglo XXI”.

Las sociales: ¡afuera!

El Conicet que conduce Salamone es consecuente con lo que plantea el gobierno de Milei. Si no pueden eliminarlas, buscan que las ciencias sociales sean reducidas a su mínima expresión. En este afán, de vez en tanto, quienes se dedican a la investigación en este campo, son víctimas de virulentas campañas de difamación.

Torres hipotetiza: “El gobierno desprecia a las ciencias sociales porque, en verdad, es un campo prioritario. Es exactamente lo inverso a lo que manifiestan, porque como suelen afirmar, están dando la batalla cultural”. Y sigue: “En este sentido, seleccionan investigaciones y las difaman. Se focalizan muy bien en aquellas que suponen que pueden llegar a tener una recepción negativa por parte de la población. Buscan proyectos que, desde su perspectiva, pueden llegar a ser controvertidos”. Algo similar sucedía en 2018, cuando uno de los blancos preferidos del macrismo y sus aliados fue la investigación del Rey León. “El núcleo de todo esto es claro: las ciencias sociales están politizadas y el gobierno también”, sintetiza el investigador.

Más que un acuerdo

El IFS fue fundado en Frankfurt en 1923 y es el emblema de la teoría crítica en ciencias sociales. Desde Alemania primero y luego desde EE.UU --donde sus fundadores se exiliaron huyendo del nazismo--, se esbozaron los principales aportes para los debates fundamentales en sociología, filosofía y política de todo el siglo XX. La crítica a la ilustración y la industrialización de la cultura fueron dos de los bastiones que destacaron mentes brillantes del IFS como Theodor Adorno y Max Horkheimer. Sus aportes aún son indispensables para cuestionar un mundo que persigue el progreso y nunca se pregunta por sus consecuencias.

Históricamente, Latinoamérica estuvo fuera del campo de estudio para los europeos, que construyó su hegemonía en base a una mirada eurocéntrica. Por este motivo, que un instituto alemán, con toda su tradición, academicismo y prestigio, comience a mirar estas latitudes es una muestra de que algo está cambiando. 

 “Hoy tenemos la oportunidad de volver realidad el diálogo democrático e igualitario entre el norte y el sur. Parte de eso puede darse a partir de que América Latina ingrese en Frankfurt”, opina Torres. Y agrega: “La firma de este convenio es importante porque Frankfurt sigue siendo el lugar de la teoría crítica. Expresa una apertura que proviene desde Europa y particularmente desde Alemania, hacia las ciencias sociales latinoamericanas”.

Desde mediados de los 90, las agendas del sur global comenzaron a penetrar con mayor facilidad en el norte. Sin ir más lejos, la crítica al eurocentrismo comenzó a colarse en los propios institutos de referencia europeos. Esto es: Europa quebró algunos de sus prejuicios y se interesó por investigar las críticas que recibía desde hacía largas décadas. “Esta situación se explica por la presencia de inmigrantes en posiciones de dirección en institutos importantes. El flujo migratorio se ha traducido en la posibilidad de revisar el papel de Europa en el mundo”, detalla Torres.

En última instancia, este cambio de actitud intelectual es posible por la situación de la Europa contemporánea. “Es evidente que el continente no legisla sobre lo que pasa en el mundo. Dejó de ser así luego de la 2° Guerra Mundial, y se fue acentuando en el siglo XXI, a partir de la crisis de 2008, la crisis de la Eurozona en 2010 y la Guerra de Ucrania, por citar algunos ejemplos”, describe. Luego afirma: “Ya no comanda su propio destino, es un bloque semi independiente, tanto que algunos autores refieren a una lenta latinoamericanización de Europa”. 

En 2013, Alain Touraine vaticinaba el fin de la sociedad, y en realidad lo que adelantaba era el fin de Europa, en tanto sociedad que se daba sus propias reglas.

Nadar a contracorriente

En el último año y medio, el gobierno de Buenos Aires ha buscado diferenciarse del oficialismo nacional en cada ocasión que tuvo. De esta manera, si el elenco libertario desprecia a las ciencias sociales, la administración provincial la impulsa. Y lo hace con acciones concretas: de manera reciente, se presentó Perspectivas Bonaerenses, una revista académica editada por la Comisión de Investigaciones Científicas y dirigida por Enrique Schmukler, doctor en Letras y docente de la UNLP.

En el anuncio, anticiparon que se publicarán dos números al año y en su primera edición, pautada para diciembre, tendrá como temática central la niñez y las infancias. El objetivo no solo es generar artículos de corte académico, sino desarollar insumos que luego puedan servir para el diseño de políticas públicas. Bajo esta premisa, los problemas concretos que aquejan a la provincia y al país, serán reflexionados desde una perspectiva científica, con mirada propositiva. Un material de calidad que servirá a los funcionarios para pensar realidades y transformarlas.

La idea es que participen especialistas de todas las universidades públicas y los centros de investigación que se encuentran en Buenos Aires. Como dato de color, Perspectivas Bonaerenses tendrá un comité científico de primer nivel, que incluirá a figuras destacadas del pensamiento social como Dora Barrancos, Nora Goren, Daniel Feierstein y Alejandro Grimson.

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