1 de julio de 2011

La mentira.







Friedrich Nietzsche dijo: "Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti".



Luego de analizar detenidamente el pensamiento del filósofo Friedrich Nietzsche, me invadió una extraña sensación de desasosiego. Indudablemente, él se refería a la mentira o al engaño deliberado, mal intencionado y directo.
Pero claro, tal como funciona el mundo actual, nos encontramos inmersos en una sociedad mentirosa y en tal sentido no deberíamos creer en nadie, pero ocurre que las sociedades han incorporado, a su comunicación, “habilidad o sutileza” a la hora de transmitir un determinado argumento, lo cual, en última instancia, significa mentir.
A mi modo de ver, la mentira en todas sus formas es perniciosa, algunos opinan que “ocultar” una realidad no es falsear la información, sino trasladar lo “conveniente”, sin embargo este esquema subestima al receptor, aún cuando sea “para no lastimar” (mentira piadosa)
En realidad deseo situarme en la mentira premeditada, frecuente en todos los ámbitos, donde el mentiroso se extiende en todas las escalas: familia, trabajo, política, medios de comunicación, etc., éstos son los aspectos en los cuales aplicaría la teoría del descrédito de Nietzsche.
La mentira familiar comienza a generarse por falta de comprensión o diferencias de criterios e ideas, distancias generacionales, distorsión de principios morales, etc. La mentira en el ámbito laboral, responde a intereses personales, a la preservación un beneficio económico, celos o envidia de personalidades descollantes. La mentira en los políticos tiene un claro objetivo que es la conquista a toda costa, ocultar fallas de gestión, negociados perversos, estrategias, etc. La mentira en los medios de comunicación, responde a intereses corporativos y/o políticos, cuyo objetivo es confundir y desinformar.
En nuestro propio mundo, no es fácil reconocer al mentiroso inmediatamente, desenmascararlo nos lleva un tiempo, porque no siempre está instalado en la mentira, sino que él mismo decide cómo, cuándo y dónde utilizar este recurso, de todos modos no es imposible.
Pero algo que me asombra y que está muy de moda es la forma en que los medios masivos de comunicación manejan la voluntad del público, esta situación se ha vuelto moneda corriente y asusta ver, oír y leer a cierto periodismo inventando noticias que no responden a la realidad o tomando frases dichas por cualquier personaje, sacarlas del contexto e inventar una nota a partir de ella. Este fenómeno se da en las corporaciones monopólicas que se dicen “comunicadoras” y me pregunto “comunicadoras de que”?
En resumidas cuentas, la mentira sea cual fuere su origen y su destino, no es más que un signo de debilidad de la raza humana.

4 comentarios:

roberto dijo...

Lo que cuesta creer, es que se las crean.

Saludos!

Lucía dijo...

Sin embargo los hay, roberto!! No existiría el manipulador si no existiera el maleable!!!

Flecha dijo...

La mentira tiene patas cortas y en política son casi todos cocodrilos.

Lucía dijo...

Si Flecha, a éstos es mucho más fácil detectarlos!!!