Crimen de General Rodríguez: prisión perpetua para los cuatro imputados
Los hermanos Cristian y Martín Lanatta, y Víctor y Marcelo Schillaci fueron hallados culpables por los delitos de privación ilegal de la libertad y los homicidios agravados por ensañamiento y alevosía de Forza, Ferrón y Bina, en agosto de 2008.
Luego de 12 horas de tensión y una sucesión de errores, los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 2 de Mercedes, resolvieron condenar a los cuatro acusados de matar a los empresarios farmacéuticos Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, quienes fueron hallados acribillados a balazos en un descampado de General Rodríguez, el 13 de agosto de 2008.
La justicia probó que los hermanos Víctor y Marcelo Schillaci, de 30 y 31 años, y Cristian y Martín Lanatta, de 37 y 38, fueron los autores materiales de los homicidios de Forza, Ferrón y Bina, luego de estar seis días desaparecidos.
Hasta la madrugada de ayer, había expectativa por conocer los detalles de la a resolución de los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal 2 de Mercedes, cuyo acccionar al caer la tarde resultó bastante caótico: se demoró tres horas porque no podían imprimir los fundamentos del fallo y después, tras cinco horas de lectura, hubo que ir a un cuarto intermedio porque se había vuelto a leer lo mismo que se leyó al principio de la jornada.
El fallo coincide con el pedido de los fiscales Marcela Falabella y Juan Ignacio Bidone, quienes solicitaron perpetua para los cuatro imputados por el delito de privación ilegal de la libertad agravada en concurso real con homicidio agravado por ensañamiento, alevosía y por la participación de más de dos personas.
Falabella sostuvo que se trató de "un crimen premeditado y motivado en la sociedad de hecho que conformaron las tres víctimas para dedicarse al tráfico de sustancias químicas, entre ellas la efedrina".
Por su parte, el abogado de la familia Bina, Alejandro Sánchez Kalbermatten, solicitó la misma pena que la fiscalía para los cuatro imputados y que se les dicte la inmediata detención a los que permanecían en libertad, cosa que fue rechazada por los jueces.
A su vez, el abogado Miguel Ángel Pierri, que representa a la familia de Ferrón, adhirió a los argumentos de su colega y de la fiscalía, y también pidió perpetua.
En tanto, Roberto Casorla Yalet, que representa a los hermanos Lanatta, y Omar Daer, defensor de los Schillaci, pidieron la absolución de sus defendidos por falta de pruebas y plantearon la inconstitucionalidad de la aplicación de la prisión perpetua sin condena firme.
Todo comenzó el 7 de agosto de 2008, cuando Forza, de 34 años, Ferrón, de 37, y Bina, de 35, fueron convocados a una reunión en el hipermercado Walmart de Sarandí para cerrar presumiblemente la venta ilegal de efedrina.
Desde el supermercado, los tres empresarios fueron llevados hasta la casa de Cristian Lanatta, en Quilmes.
Allí, las víctimas fueron asesinadas a tiros y sus cuerpos fueron guardados en una heladera o freezer para evitar que entraran en estado de putrefacción y así los forenses pudieran luego precisar la data exacta de la muerte y el lugar del triple homicidio.
Finalmente, los cadáveres fueron arrojados en un zanjón de General Rodríguez, donde fueron hallados, con signos de haber estado maniatados por la espalda con precintos de plástico.
La justicia probó que los hermanos Víctor y Marcelo Schillaci, de 30 y 31 años, y Cristian y Martín Lanatta, de 37 y 38, fueron los autores materiales de los homicidios de Forza, Ferrón y Bina, luego de estar seis días desaparecidos.
Hasta la madrugada de ayer, había expectativa por conocer los detalles de la a resolución de los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal 2 de Mercedes, cuyo acccionar al caer la tarde resultó bastante caótico: se demoró tres horas porque no podían imprimir los fundamentos del fallo y después, tras cinco horas de lectura, hubo que ir a un cuarto intermedio porque se había vuelto a leer lo mismo que se leyó al principio de la jornada.
El fallo coincide con el pedido de los fiscales Marcela Falabella y Juan Ignacio Bidone, quienes solicitaron perpetua para los cuatro imputados por el delito de privación ilegal de la libertad agravada en concurso real con homicidio agravado por ensañamiento, alevosía y por la participación de más de dos personas.
Falabella sostuvo que se trató de "un crimen premeditado y motivado en la sociedad de hecho que conformaron las tres víctimas para dedicarse al tráfico de sustancias químicas, entre ellas la efedrina".
Por su parte, el abogado de la familia Bina, Alejandro Sánchez Kalbermatten, solicitó la misma pena que la fiscalía para los cuatro imputados y que se les dicte la inmediata detención a los que permanecían en libertad, cosa que fue rechazada por los jueces.
A su vez, el abogado Miguel Ángel Pierri, que representa a la familia de Ferrón, adhirió a los argumentos de su colega y de la fiscalía, y también pidió perpetua.
En tanto, Roberto Casorla Yalet, que representa a los hermanos Lanatta, y Omar Daer, defensor de los Schillaci, pidieron la absolución de sus defendidos por falta de pruebas y plantearon la inconstitucionalidad de la aplicación de la prisión perpetua sin condena firme.
Todo comenzó el 7 de agosto de 2008, cuando Forza, de 34 años, Ferrón, de 37, y Bina, de 35, fueron convocados a una reunión en el hipermercado Walmart de Sarandí para cerrar presumiblemente la venta ilegal de efedrina.
Desde el supermercado, los tres empresarios fueron llevados hasta la casa de Cristian Lanatta, en Quilmes.
Allí, las víctimas fueron asesinadas a tiros y sus cuerpos fueron guardados en una heladera o freezer para evitar que entraran en estado de putrefacción y así los forenses pudieran luego precisar la data exacta de la muerte y el lugar del triple homicidio.
Finalmente, los cadáveres fueron arrojados en un zanjón de General Rodríguez, donde fueron hallados, con signos de haber estado maniatados por la espalda con precintos de plástico.
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