8 de diciembre de 2012


Mientras el salario cae en los países centrales, crece en los emergentes

En América Latina las remuneraciones mejoraron 2,2% y en las desarrolladas bajaron 0,5 por ciento. La crisis mundial recayó sobre los trabajadores que ahora tienen menos participación en la riqueza.

El devenir de la economía mundial mantiene dos fuerzas que chocan, la positiva de los mercados emergentes y la negativa de los países centrales. Según el último informe de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), en 2011 los salarios promedio a nivel global mostraron un aumento interanual del 1,2%, impulsado por Asia y América Latina y matizado por el resultado negativo de las economías desarrolladas. "El informe muestra con claridad que la crisis ha tenido un fuerte impacto sobre los salarios y, por extensión, sobre los trabajadores, pero el impacto no fue uniforme", explicó el director general de la OIT, Guy Ryder. Además, el análisis de la organización arrojó grandes diferencias entre el valor de la hora de trabajo entre los diferentes países y un cambio en la distribución de ingresos a favor de los dueños del capital.
La serie de los cambios en los salarios ubicó a la cabeza a las zonas con mayor crecimiento económico. Así, Europa Oriental y Asia Central registraron subas interanuales en las remuneraciones del 5,2%, Asia del 5%, América Latina y Caribe de 2,2% y África de 2,1 por ciento. En la vereda de enfrente estuvieron las economías desarrolladas que, producto de la proyección de un crecimiento del cero por ciento en 2012 cayeron un 0,5% en los salarios, mientras que Medio Oriente obtuvo una baja del 0,2 por ciento.
Desde la OIT señalaron que las diferencias entre regiones son particularmente marcadas si se observa el crecimiento de salarios entre 2000 y 2011. En ese período, a nivel mundial los salarios crecieron en menos de un cuarto pero en Asia casi se duplicaron, en Europa Oriental y Asia Central estuvieron cerca de triplicarse y en el mundo desarrollado sólo aumentaron en un 5 por ciento.
Existen, además, diferencias considerables en los niveles salariales entre un país y otro. Un trabajador del sector manufacturero en Filipinas gana U$S 1,40 por hora, comparado con 5,50 dólares en Brasil, 13 en Grecia, 23,30 en Estados Unidos y casi 35 dólares en Dinamarca.
Las diferencias entre los trabajadores de cada país se suman a un detalle que muestra además cómo el crecimiento de las economías tomó un rumbo perjudicial para el sector laboral en general. La productividad, es decir, el valor de los bienes y servicios producido por cada trabajador, creció por encima de la remuneración, cuestión que generó un cambio en la distribución de ingresos a favor de los propietarios del capital. "A nivel social y político, su interpretación más clara es que los trabajadores y sus familias no están recibiendo lo que merecen", señaló Ryder.
En las economías desarrolladas, la productividad laboral se incrementó más del doble que los salarios desde 1999. Incluso en China, país en el que los salarios casi se triplicaron durante los últimos diez años, la renta laboral disminuyó mientras que el Producto Bruto Interno (PBI) se incrementó mucho más rápido que el gasto salarial total.
En este contexto, la OIT instó a sus 185 Estados miembro a adoptar políticas que apunten al afianzamiento del salario mínimo como un medio para reducir la pobreza laboral y ofrecer protección social a los trabajadores vulnerables, los más perjudicados con los cambios globales.
Tiempo argentino

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