Sinceramente, no me asombra pero sí me llena de vergüenza,
lo que día tras día se lee e informan ciertos medios y sus manipulaciones “emocionales”,
provocando odio y generando incalificables comportamientos violentos; sin
embargo, la abyección más profunda se ha manifestado en estos últimos tiempos,
en notas de diarios extranjeros aplaudiendo la enfermedad de un mandatario o el
agravio a nuestra Presidenta, de parte de un puñado de personajes vinculados
con el cine y la televisión, que en búsqueda de promoción abren una línea de
fuego que no se entiende.
Hoy se habla por hablar más que nunca, entonces me pregunto
hasta cuándo. Hacer una reseña histórica de los últimos cuarenta años, siempre
creí que es innecesario, todos la conocemos, sin embargo, es importante tener
presente determinados sucesos y agotar toda nuestra capacidad de análisis
comparando situaciones, políticas, personajes, su entorno y contorno político,
nuestro pensamiento y nuestro comportamiento; lamentablemente no se hace o no
se quiere hacer.
A partir de la muerte
del general, el país comienza a sumergirse en la peor de las ciénagas, la
dictadura fue el más grande y feroz flagelo de la historia, además en esa época
el endeudamiento crecía a paso agigantado y así como se afianzaba el terrible
abuso de poder, también crecía el poder económico y nosotros puteábamos contra
ello.
Festejamos la llegada de la democracia, sin embargo puteamos
“la debilidad” política de Alfonsín, puteamos también la inacción de gobierno
de Menen, como los negociados, el remate del país y la venta de las joyas de la
nona, mientras tanto el poder económico seguía creciendo descaradamente oprimiendo
sin contemplaciones. Puteamos a De la Rúa y a sus confusiones, a Cavallo y a
sus siniestras medidas que seguía alimentando a ese monstruo que crecía sin límites;
puteamos porque un día te acostabas con un presidente y al día siguiente te
levantabas con otro…
Hasta que un día llegó un desconocido para muchos y comenzó
a poner las cosas en “su lugar”, ahí dejamos de putear un poco y el poder
económico, evidentemente, ha tenido que
contener sus impulsos, y eso es lo inaceptable, que un gobierno popular tenga
el suficiente poder para hacerles clavar los frenos y menos aún al mando de una
mujer con dos ovarios más grandes que una casa.
Se les dio vuelta la tortilla, victimarios de toda la vida
hoy posan de víctimas y apoyados por los medios mentirosos, intentan lavarles
el “cerebro” a un puñado de puteadores que ni saben que es lo que putean.
Llegamos hasta acá TODOS llorando y padeciendo gobiernos ineptos, gobiernos
corruptos, infiernos, etc. me pregunto ¿a dónde queremos llegar? ¿Qué estamos
pretendiendo? ¿Otra vez retroceder? Nos costó mucho entrar en este camino y aún
estamos peleando por individualismos insalubres para nuestro país; ¿Cuándo
vamos a comenzar a pensar seriamente en él?, ¿Cuándo vamos trabajar seriamente
por él?, ¿Cuándo vamos a dejar de estar en las vidrieras de las vanidades? ¡Y
no podemos decir que no nos damos cuenta!; se está jugando con la democracia
por un “puñado de dólares”. Sibaris.
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