12 de abril de 2014

Francisco pidió perdón en nombre de la Iglesia por los abusos a menores

Bergoglio dijo que la institución "es consciente de la herida personal y moral causada" contra tantos chicos por parte de representantes eclesiásticos. Es la primera vez que se expresa en forma explícita sobre esa cuestión.

Por primera vez de manera explícita y usando palabras duras contra los verdugos, el Papa Francisco aseguró que se siente llamado a "pedir perdón por todo el daño que hicieron algunos sacerdotes" que abusaron sexualmente de niños.

 Durante una audiencia con una delegación de la Oficina Internacional Católica de la Infancia (BICE, por sus siglas en francés) –una ONG nacida en París en 1948, que defiende los derechos y la dignidad de los menores–, Jorge Mario Bergoglio afirmó que la Iglesia es consciente de la herida "personal y moral" causada por parte del clero a las víctimas y subrayó que la Santa Sede dará las sanciones que correspondan a los responsables de los abusos. Francisco dejó de lado un discurso que tenía preparado y habló en español. "Me siento interpelado a hacerme cargo de todo el mal que algunos sacerdotes, bastantes, bastantes en número, no en comparación con la totalidad, han hecho. Hacerme cargo de pedir perdón por el daño que han hecho por los abusos sexuales a los niños", completó. "Creo que debemos ser muy fuertes. Con los chicos no se juega", subrayó el Obispo de Roma. 
Las palabras de Francisco –que rememoraron el "mea culpa" que pronunció Joseph Ratzinger, actualmente Papa Emérito, el 12 de junio de 2010– reafirmaron la voluntad del Pontífice argentino de ir a fondo en este tema, que, como ningún otro, ensucia (y ensució) la imagen de la Iglesia Católica en todo el mundo. 
En marzo, Francisco ya había dado señales importantes de querer ponerle un freno a los escándalos de pedofolia dentro del clero al crear la Pontificia Comisión para la Tutela de los menores, que había sido anunciada por el Obispo de Roma en diciembre del año pasado. 
Según informó Radio Vaticana –la radio internacional de la Santa Sede–, durante la audiencia, el ex arzobispo de Buenos Aires reivindicó, además, el derecho de los más chicos "a crecer en una familia con un papá y una mamá". El Papa explicó que sólo un padre y una madre son "capaces de crear un ambiente idóneo" para "el desarrollo y la maduración afectiva" de los más chicos, que deberían, según las palabras del pontífice, crecer "en relación con la masculinidad y la feminidad de un padre y de una madre".
Bergoglio afirmó que los niños no deben ser sometidos a ningún tipo de "experimentación educativa", como si fueran "conejitos de indias". En este sentido, el Papa advirtió que "los horrores de la manipulación educativa que vivimos durante las grandes dictaduras genocidas del siglo XX no desaparecieron", y que conservan su actualidad "bajo otras apariencias y propuestas que, con la pretensión de la modernidad, empujan a los niños y a los jóvenes a caminar sobre el camino dictatorial del pensamiento único". 
El Obispo de Roma –que también se pronunció contra el aborto (ver página 34) recordó las condiciones deshumanas de muchos niños olvidados en algún rincón del mundo. "En nuestros días es importante llevar adelante nuestra labor contra el trabajo esclavo, contra el reclutamiento de niños-soldados y contra cualquier tipo de violencia sobre los menores", aseguró Bergoglio quien agradeció a la ONG católica por su aporte diario al servicio de quienes no pueden defenderse, y recordó su creación a partir de la intervención del Papa Pío XII en defensa de los menores, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial.  «


una situación tapada por décadas que le explotó a benedicto xvi
Tuvieron que pasar varias décadas hasta que los casos de abuso sexual dentro de la Iglesia Católica se hicieron públicos. Aunque muchas de las violaciones fueron cometidas en los años '50 y '60, la ola de denuncias apareció recién a finales del siglo XX.
Los casos no surgieron sólo en países de tradición católica, como España o Irlanda, sino también en Canadá, el Reino Unido y, sobre todo, Estados Unidos. En aquel entonces, la archidiócesis de Los Ángeles, por ejemplo, tuvo que indemnizar con 478 millones de dólares a 508 víctimas de abusos sexuales, con el fin de evitar un monumental juicio que podría comprometer a la Iglesia Católica.
Lejos de ser condenadas, las violaciones por parte de sacerdotes católicos fueron toleradas e incluso avaladas durante años por la jerarquía eclesiástica. De hecho, esa fue una de las cuestiones –junto con el siempre problemático Banco Vaticano– que sobrevuelan como explicación a la renuncia del hoy Papa emérito Joseph Ratzinger.
Tras su asunción como Pontífice, Francisco recibió un duro informe de la ONU, en el que el organismo internacional condenó la actuación del Vaticano en los casos de abusos sexuales contra niños y exigió tanto el inicio de una investigación pública para poner bajo la lupa caso por caso como también la expulsión de los religiosos pedófilos.
En un hecho inédito, la ONU denunció que la Santa Sede "no reconoció el alcance de los crímenes cometidos, no tomó las medidas necesarias para abordar los casos de abusos y proteger a los niños, y adoptó políticas y prácticas que llevaron a que los abusos continuaran".
Tiempo argentino

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